arrow-right host location public time type

No basta

30 de octubre 2018 Columnas Profesores

Nos hemos enterado la semana recién pasada sobre los actos de corrupción ocurridos, ya por décadas, en el Ejército chileno. Esta vez el que involucra a altos mandos de la Institución. Y es que las prácticas o hábitos, en las organizaciones de todo tipo, tienden a tornarse invisibles, sobre todo cuando carecen de un control externo.

Sin embargo, no basta con disponer de controles férreos y autónomos, como declarara el Presidente Piñera, para producir los cambios culturales necesarios.

Estas prácticas obedecen a una manera de ser de gran parte de nuestras organizaciones y arraigadas profundamente en nuestra cultura. Frases y creencias tales como “Nadie se va a dar cuenta”, “todos los que pueden, lo hacen”, “a mí no me va a pasar nada”, etc. son típicas de nuestra idiosincrasia. Y no es que no se conozca la naturaleza corrupta de tales actos, pero protegidos con el manto del poder y la complicidad, los autores se auto perciben como invulnerables.

Sin ir más allá, el caso de la Iglesia Católica y las graves acusaciones por abusos; los actos de corrupción de Carabineros de Chile, y otros que tendrán que exponerse a la luz pública, tiene los mismos componentes: abuso del poder, grupo de protección, usos y costumbres reñidas con lo ético y lo legal pero deseables y permitidas, y una sensación de fantasiosa impunidad. Es decir, verdaderas mafias cuyos aprendices o nuevos entrantes, observan el modus operandi de ciertas esferas de la Institución y que, para ser considerados por estos para obtener mejores condiciones tanto laborales como sociales, o bien para ser incluidos en sus grupos de poder, se inician reproduciendo esas mismas prácticas indeseables.

Citando a Rummler (1995) “Si obligamos al individuo más capaz a luchar contra el sistema, el sistema lo derrotará el 95% de las veces.”

Publicado en Estrategia.

Contenido relacionado

Redes Sociales

Instagram