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Más recursos para Fondecyt

16 de octubre 2018 Columnas

En Chile, en diversos lugares, se está haciendo buena investigación no solo en ciencias básicas y tecnología, sino también en ciencias sociales y humanidades. En los últimos tres lustros prácticamente se han cuadruplicado las publicaciones de investigadores con afiliación a instituciones chilenas en revistas indexadas en Web of Science. Las aceptaciones en estas revistas están sometidas a un cuidadoso sistema de arbitraje ciego. Esta realidad refleja un dinamismo interesante en la contribución intelectual del país.

Otros indicadores van en la misma dirección. Incluso la investigación aplicada, en la que nuestro país es algo más débil, exhibe un comportamiento interesante. Una fuente importante de recursos para la investigación, y que contribuye a su dinamismo, es Fondecyt.

En ese sentido, es decepcionante comprobar que este programa, en la práctica, se ha congelado: el proyecto de ley de Presupuesto Nacional 2019 incrementa en 0,2% real los aportes a este fondo respecto del presente año. Sorprende, además, que ocurra esto en el primer presupuesto que elabora la actual administración. En el primer gobierno del Presidente Piñera hubo una inversión relevante en este programa. Ello permitió aumentar significativamente el número de proyectos de investigación adjudicados. Entre 2009 y 2013, los proyectos de investigación adjudicados en el concurso regular de investigación pasaron de 405 a 631; los de iniciación subieron de 150 a 308, y los de posdoctorado, de 66 a 238. En la administración anterior no se observó un dinamismo parecido. Se mantuvo en un nivel similar la adjudicación en el concurso de iniciación, en un nivel algo más alto los posdoctorados y los proyectos favorecidos en concursos regulares descendieron de manera importante. En efecto, en el último proceso se adjudicaron solo 518.

Este Fondo, en diversas evaluaciones nacionales e internacionales, ha salido bien parado. Si se considera, además, que las perspectivas para la ciencia y tecnología en términos de disponibilidad de recursos no son, en el momento actual, particularmente halagüeñas, habría sido valioso repetir un esfuerzo similar al que durante su primer gobierno hizo el Presidente Piñera. Sería interesante, por ejemplo, que se comprometiera a un alza de 7% real anual durante los cuatro años en que le corresponde moldear el Presupuesto de la Nación, completando un poco más de 30% de aumento total al término de su período. Esta iniciativa, cabe recordarlo, somete los proyectos a un juicio de pares y, por tanto, la asignación de fondos es competitiva; se ha convertido en un instrumento muy valorado por la comunidad nacional de investigadores.

Por cierto, la situación fiscal actual es compleja y no hay espacio para expandir el gasto público más allá del monto comprometido en el proyecto de ley. Si se toma esta decisión se deben, por consiguiente, reasignar recursos al interior del presupuesto. Esa tarea nunca es fácil y las distintas partidas siempre tienen defensores. Pero la calidad de muchos programas, como ha sido documentado en extenso en diversas evaluaciones, deja mucho que desear. Por eso me atrevo tentativamente a sugerir algunas reasignaciones.

La Beca de Apoyo y Retención Escolar tiene un presupuesto asignado para 2019 de casi 5 mil 108 millones de pesos. Se creó en 2008 y tiene una efectividad nula y un mal desempeño. Propongo eliminar este programa, redestinando la mitad de los fondos a otros programas con objetivos equivalentes, pero que tienen mejor evaluación. El resto iría a Fondecyt.

El Programa de Desarrollo de Acción Local, de Indap y creado en 1997, tiene asignado un presupuesto para 2019 de 19.164 millones de pesos. Ha sido más de una vez mal calificado. Se repiten, por ejemplo, los beneficiarios en el tiempo y su impacto es desconocido. Se propone reducir en 20% los recursos de este programa para redestinarlo a Fondecyt. Por último, el Instituto Nacional de la Juventud tiene asignado 8 mil 463 millones de pesos en 2009. Se propone disolverlo y destinar un 60% de estos recursos a organizaciones comunitarias de jóvenes a través de concursos públicos, y el restante 40%, a Fondecyt.

Estas reasignaciones permitirían financiar el aumento de 7% real en este programa para 2019, que equivale a 9 mil 616 millones. En los próximos años se puede hacer un ejercicio similar de reasignación.

 

Publicada en El Mercurio

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