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Los robots al rescate

1 de Junio 2020 Columnas

La pandemia actual nos ha traído serios desafíos como sociedad. Las relaciones sociales se ven limitadas, vivimos aislados, sin ver a la familia o amigos. Desde casa, algunos padres se ven agobiados para ayudar con tareas escolares en medio del teletrabajo. En los hospitales y centros de salud, la situación es aún más crítica, con riesgo de contagio para todos los involucrados. En este último punto, el país ha vivido con profunda tristeza hace algunas semanas el fallecimiento del primer menor de edad por Covid19.

Ante esto, cabe mencionar que existen unos “amigos” que poseen potencialidades insospechadas para ayudar ante estos desafíos: no se contagian, no se cansan, pueden ser emocionalmente expresivos y útiles, los robots (tanto funcionales como sociales). Sabido es que cualquier nueva tecnología despierta las alarmas y un rechazo natural en algunos (“la imprenta es mala para la memoria”, “los celulares nos desconectan”, “los robots van a reemplazarnos”). Sin embargo, cuando una tecnología es utilizada con fines altruistas – sin ser la panacea – conlleva una gran potencialidad para ayudar en variados ámbitos.

En el caso de los robots “funcionales” (algunos de ellos disponibles en Chile), éstos pueden por ejemplo desinfectar lugares, como robot Tiger mediante niebla térmica, patrullar calles llamando a respetar la cuarentena, como Pguard, utilizado en Dubai, y realizar chequeos básicos ante un posible contagio como medir la temperatura, el estado pulmonar, la presión y el pulso como Ramp, un robot de rostro amigable, todo esto evitando contagios. Del mismo modo, robots de telepresencia son utilizados para comunicar a los pacientes afectados con médicos y familiares mediante un pedestal móvil, facilitando la comunicación y disminuyendo el riesgo de contagio.

Precisamente, el potencial menos aprovechado hasta ahora de estos robots sociales en Chile es su componente social. Aunque aparecen con alguna frecuencia en noticieros o programas de televisión futuristas, las potencialidades de los robots sociales durante la pandemia están lamentablemente siendo desaprovechado. Los robots sociales son aquellos capaces de hablarnos, respondernos y físicamente acercarse a nosotros. Según estudios, un robot de diseño tierno y con habilidades interactivas podría ayudar a alivianar sentimientos de soledad, aislamiento y desesperanza, e incluso potenciar el aprendizaje en mayor grado que otras tecnologías, gracias a que tienen un cuerpo físico. Por ejemplo, el robot Paro, una tierna foquita, puede mejorar la conexión social entre adultos mayores según estudios.

En el ámbito educativo, existen en Chile robots sociales de bajo costo (comparados con otros modelos disponibles en el mercado mundial, como Nao robot), al que le pueden ser programados los contenidos escolares de manera interactiva, como Sima robot, el cual ya está siendo utilizado en algunos colegios. Los niños, adeptos al uso de nuevas tecnologías, se ven atraídos a este diseño tierno e interactivo, y un robot así podría ayudar a establecer hábitos y rutinas de tele estudio en casa, siempre como un complemento al apoyo de padres y educadores. Pero, ¿cómo acercamos estas potencialidades a la población general en Chile? Mientras la Comisión Europea realizó recientemente un llamado para catastrar y financiar alternativas de robótica contra el Covid19, un llamado similar en Chile sería oportuno y propicio para fomentar e inclusive financiar el desarrollo de esta emergente e interesante tecnología en nuestro país.

Publicada en La Segunda.

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