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La rima

30 de Mayo 2021 Columnas

Dos circunstancias recientes podrían terminar modificando de manera decisiva el futuro escenario electoral: la decisión de pacto PC-FA de excluir a la candidata socialista -Paula Narváez- de la primaria del sector, y la irrupción de Yasna Provoste como eventual candidata presidencial. De una manera completamente inesperada, ambos hechos abren una línea de bifurcación en el hasta ahora convergente universo opositor, anticipando incluso la posibilidad de que una alternativa de centroizquierda y otra de la izquierda radical, concluyan enfrentadas entre sí en una segunda vuelta presidencial.

A la luz de los recientes resultados electorales, parece inverosímil que una candidatura DC llegue a ser una opción políticamente viable frente a la izquierda, pero hay otra circunstancia que podría dejar huellas en esa dirección a corto plazo: el balotaje en la gobernación metropolitana entre el DC Claudio Orrego y la candidata del FA Karina Oliva. Una elección que sin duda marcará precedentes en más de un sentido respecto de dos factores decisivos hacia la elección de noviembre: qué comportamiento tendrá el electorado de derecha ante la posibilidad de inclinar la balanza a favor del candidato de centro; y qué hará en esta contingencia el mundo PPD-PS, luego de haber sido marginado por la izquierda de su primaria legal.

De perder Orrego la gobernación de la RM, la opción presidencial DC se debilita; de ganar, la eventualidad de que Provoste se convierta en una alternativa viable frente al pacto PC-FA estará a un paso. Y ese escenario no solo puede revitalizar a una DC hoy en el suelo, sino abrir expectativas en un sector de la población que, en el Chile post estallido y después del reciente veredicto de las urnas, podría considerar razonable una candidatura presidencial DC que tenga opciones frente a la izquierda refundacional.

En este cuadro, inimaginable hace apenas quince días, la gran interrogante es si la DC y la actual presidenta del Senado estarán disponibles para abandonar el sueño de la unidad opositora y lanzarse al desafío de construir una alternativa políticamente viable frente a la hegemonía del PC y el FA, confirmada en las últimas elecciones. Tomar distancia, reubicarse hacia el centro y no caer en el riesgo de ser simbólicamente capturada como un “mal menor” por la derecha, no resultaría fácil en un contexto donde los incentivos tienden a reforzar la lógica de la polarización.

Con todo, también es cierto que el valor de convertirse en una real alternativa supone no poder controlar el infinito universo de razones y pasiones que justifican un respaldo político. En 1964, Frei Montalva afirmó que no cambiaría una coma de su programa ni por un millón de votos, pero no pudo impedir que la derecha terminará bajando su candidato presidencial y apoyándolo en las urnas.

Es cierto que la historia no se repite, pero quizá Mark Twain tenía razón cuando señaló que a veces parece esbozar al menos una rima.

Publicada en La Tercera.

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