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La Abuela

22 de Noviembre 2020 Columnas

Antes de cumplir los diez años, mi abuelita, en una época en que nos veíamos muy poco a raíz de la distancia, me fue a visitar un par de meses. Aprovechándome de su bondad, le pedí un día que me ayudara con la tarea de caligrafía. Ella, como siempre muy bondadosa, no pudo negarse, pero, para que yo no tuviera problemas, afeó la letra de tal manera que el profesor no se diera cuenta del engaño. El resultado: Una pésima calificación y una anotación en la que se me conminaba a mejorar la letra.

¿Quién podía juzgar a mi pobre abuela? Los abuelos son para eso, para regalonear a los nietos y dar rienda suelta a sus caprichos, a veces, sin medir las consecuencias. Así lo vemos con la diputada Pamela Jiles, también conocida como la “Abuela”. Su imagen dista de la de una abuelita tradicional, como la que yo tenía, que parecía sacada de un cuento, pero se acerca bastante a las de ahora: abuelas ágiles, combativas, “choras”, facebookeras, twitteras e incluso con aires de superhéroe.

La “abuela” Jiles ha sido la impulsora de un nuevo retiro del 10%, un retiro que, aunque puede servir como solución parche frente a la crisis económica, tiene como objetivo último, la destrucción del sistema previsional, tal como lo conocemos hoy. Eso entusiasma a sus “nietos”, aquellos seguidores de la abuela cuya mayoría, por su rango etario, jamás ha impuesto, pero ha crecido con la imagen romántica del sistema de reparto, demonizando las AFP y soñando con su destrucción. Cada discusión en favor del retiro son miles de likes en las redes sociales que luego se transformarán en votos para la “Abuela”, lo que le permite asegurar el cargo por un próximo periodo, un cupo quizás en el Senado y, por qué no, hasta una candidatura presidencial.

Lo que parecieran no comprender sus nietos es que cuando se acaben los recursos en el sistema previsional o los fondos de pensiones hayan llegado a la mitad, alguien va a tener que  hacerse cargo de quienes hayan agotado sus ahorros.

Esto no va a suceder ahora, sino en unos diez, veinte o treinta años más. Ahí, los seguidores de la abuela, que a esa altura ya van a ser padres, dejarán de ser nietos, para ser “los Jiles”, aquellos que van a ver mermados sus ingresos para financiar no solo su jubilación, sino también la del resto. Por ahora, nadie podría condenarlos, la promesa de mejores jubilaciones a través de un sistema alternativo a las AFPs siempre va a ser más atractivo, en teoría, al actual sistema de pensiones miserables.

La culpa no es de ellos ni de Jiles, que hace su negocio, sino de aquellos sectores que, pese a estar convencidos sobre los beneficios del sistema de AFP, en vez de buscar perfeccionarlo, se dejan arrastrar por el rating de las redes sociales y se suman a la corriente populista. Nada más despreciable que un voto cobarde para asegurar el cargo.

La recomendación para ellos es dar una mirada a The Crown. La última temporada nos entrega, a través del personaje de Margaret Thatcher, algunas joyas respecto a la política. La primera referida a sus ministros: “Sus ideas, sus soluciones a los problemas que enfrenta este país, son tan poco imaginativas, cautelosas… Dios no necesita que sus embajadores sean cobardes”. En esta misma línea, cuando la reina le pregunta si no teme que con sus decisiones le signifiquen ganarse enemigos, la primera ministra cita al poeta escocés Charles Mackay: “¿No tienes enemigos, dices? Una pena, amigo mío: ese alarde es vano. Aquel que participa en la refriega del deber, que los valientes soportan, debería haber hecho enemigos. Si no los tienes, pequeño es entonces el trabajo que has hecho. Si a ningún traidor has escarmentado, si ningún zafio patán te ha calumniado, si ningún entuerto has enderezado, entonces… has sido un cobarde redomado”.

Frente a las amenazas del Partido Comunista de desconocer el acuerdo sobre cómo debe operar una Asamblea Constituyente y nuevas propuestas de retiro, se necesitan menos “abuelas” y más convicción para defender las ideas y los valores.

Finalmente, en la discusión en torno a un nuevo o nuevos retiros, vemos intereses contrapuestos, intenciones veladas por destruir el sistema y defensas coludidas de las AFPs. Poca sinceridad y menos interés por entregar soluciones que permitan, en el largo plazo, hacer un modelo de jubilación sustentable. Mucha valentía y arrebato por parte de la izquierda, timidez y cobardía por la derecha. Volviendo a la anécdota del inicio, la derecha pareciera estar haciéndole la tarea a la oposición, el problema es que para que no se note, le está quedando peor…igual que a mi abuela.

 

 

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