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Ironías de Fiestas Patrias…

15 de Septiembre 2019 Columnas

Se inicia oficialmente el 18. Y más allá de que el diputado Durán no haya logrado que se decrete feriado lunes y martes, la productividad esos días estará muy por debajo del promedio OCDE.

Políticos de todas las bancadas se alistan para bailar cuecas cuyas letras en poco tiempo más estarán prohibidas por denostar a la mujer (en la Chicha de Curacaví se cura la cantora y en La Consentida la tratan de porfiada). En el recuerdo estará el zapateo de Lagos Weber, aunque este año el ministro Monckeberg ya se robó las miradas, mostrando que su flexibilidad llega a todo menos al baile…

Podemos estar en presencia de los últimos años de fondas. Mal que mal, la carne de las empanadas contribuye al calentamiento global, el humo de las parrillas produce contaminación atmosférica y los terremotos están llenos de azúcar (es de esperar que Girardi no trate a los fonderos de “pedófilos del siglo XXI” como lo hizo con Nestlé).

Para este fin de semana ya habrá llegado el viaje de estudio del Chile Day. No queda claro que viajar 11.665 kilómetros para juntarse entre ellos, existiendo las termas de Mamiña, sea muy necesario. Que el 99% sean hombres tampoco parece muy acorde a los tiempos. Y que reguladores y regulados departan y carreteen, en un mundo donde el valor de la transparencia es cada vez más relevante, no parece ser muy aconsejable. Pero en fin. Ya están de vuelta y podrán incorporarse a las festividades…

El domingo, las celebraciones comenzarán con el tedeum evangélico, aunque esta vez no estará el obispo Durán ni sus $5.500 millones. Esta vez, el lugar de oración no será en la famosa iglesia regalona de Pinochet, de la cual recibió el apoyo en un acto conocido como “Portalazo”. Esta vez será con pantallas led y cámaras de televisión en los estudios de Radio Corporación, a cargo del pastor y cantante de música cristiana Billy Bunster.

El 18 en la mañana tendremos tedeum ecuménico, donde lejos estarán los recuerdos en que el obispo de turno refunfuñaba sobre la crisis moral. Ahora ni siquiera habrá obispo, sino que administrador apostólico. Tal vez ocurrirá lo de ayer en el tedeum en Valparaíso, donde básicamente se pidió que se rezara por lluvias, supuestamente como una forma de recordarle a Dios de la importancia de que caiga agua. Terminado el encuentro, los políticos de todos los sectores declararán que “acogerán” el llamado a la unidad realizado, cosa que durará exactamente hasta después del 18…

Tal vez el 19 será el momento de preguntarse por qué en Chile seguimos teniendo tedeums y no separamos de una vez el Estado de la Iglesia, a más de 140 años de promulgadas las “leyes laicas” de Santa María. De paso deberíamos preguntarnos por qué seguimos abriendo las sesiones del Congreso “en el nombre de Dios”, en vez de dejar a la religión en el ámbito completamente privado. Pero sea lo que sea, esa discusión deberá quedar para después del 18…

Pero el mismo 18 hay más. La famosa gala en el Municipal será la despedida del director francés Frédéric Chambert, quien parece ser que no ha experimentado en carne propia el “verás como quieren en Chile al amigo cuando es forastero”. Tal vez el ballet “La casa de los espíritus” sea un buen exponente del realismo mágico de la situación del teatro, de la política chilena, del país.

El 19 será el turno de la Parada Militar en Honor a las Glorias del Ejército. El único detalle es que de los últimos cuatro ex comandantes en jefe que han presidido el desfile, tres están procesados. Terminado el encuentro, los políticos de todos los sectores aplaudirán “lo impecable” de la parada y los canales de televisión dedicarán amplios minutos al perro que se cruzó, al volantín que se cayó o al caballo que se desbocó. Para otra ocasión quedará la reflexión sobre si vale la pena destinar 10.500 metros de un parque, en una explanada llena de cemento, para ocuparla una vez al año en el desfile (y todo el resto del año como estacionamiento del Movistar Arena). Mal que mal, lo lógico es que el desfile sea por la principal calle de Santiago, como ocurre en casi todos los países, pero por alguna razón continuamos siguiendo las instrucciones de Jorge Montt de 1896…

Pero en estas Fiestas Patrias pasarán algunas cosas más.

Allamand deberá dilucidar si votar o no en la acusación constitucional de su señora, aunque por la fama de dura de Marcela Cubillos, probablemente no le convenga equivocarse. Bachelet deberá aclarar si se enteró por la prensa de que su hijo inscribió su famosa frase para lucrar. Y los alumnos de los liceos emblemáticos colaborarán en vaciar botellas para usarlas después del 18.

En fin. El Dieciocho es el paréntesis nacional. Todo es fiesta. Y en buena hora.

Hoy parten las celebraciones, y en una semana más podremos dar por terminado todo. Y como en aquella canción de Serrat, podremos decir que todo se acabó, que “la pobre vuelve al portal, la rica vuelve al rosal, y el avaro a las divisas”. Tal cual. Que por un tiempo “se olvidó que cada uno es cada cual”.

Publicada en El Mercurio.

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