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FAB 12 Crowdsource knowledge y la nueva era de la antidisciplina

19 de Agosto 2016 Noticias

Entre el pasado 8 y el 14 de agosto, se llevó a cabo la conferencia mundial de laboratorios de fabricación digital FAB12, organizada por la Fab Foundation y el CBA (Center for Bits and Atoms) de MIT.

La conferencia realizada desde el 2004, reúne a todos los FabLab (laboratorios de fabricación digital) del mundo en torno a temas relacionados a educación, innovación, emprendimiento y por supuesto creatividad desde el desarrollo y aplicación de tecnologías de tipo open source en pos de promover, debatir, proyectar y colaborar sobre la aplicación de la fabricación digital como plataforma de desarrollo social

Este simposio, que ya va en un su duodécima versión, celebra un hecho crucial desde el surgimiento de los FABLAB. Antes del término del presente año, se habrán creado más de mil de estos laboratorios alrededor del mundo. La importancia de esto radica en que pese a las diferentes tipologías y vocaciones de FABLAB existentes, desde los más sofisticados y grandes en tamaño como el de MIT en USA o la UAI en Chile, hasta otros más modestos en países africanos o del Sudeste Asiático, todos comparten una visión del futuro de nuestra sociedad y de los FABLAB como plataformas para el desarrollo social y tecnológico que propicien una revolución en como entendemos, producimos y gestionamos nuestro entorno construido.

Un concepto que a partir de este desarrollo exponencial de FabLabs es el de FAB 2.0, que habla de cómo se ha pasado del uso de laboratorios que permiten hacer “casi cualquier cosa” a laboratorios de fabricación que permiten fabricar nuevos laboratorios de fabricación que permitan “hacer casi cualquier cosa”, es decir, máquinas que pueden replicar otras máquinas.

Si bien esto parece algo sacado de la ciencia ficción, la consecuencia detrás de la aplicación de esta idea es que hoy podemos montar un FabLab a una fracción del costo que significaba hacerlo 10, o incluso 5 años atrás. Esta idea seminal sobre el desarrollo de estas plataformas dé fabricación digital -y más allá de la típica y gastada referencia a una nueva revolución industrial- es que ha empujado la emergencia de espacios colaborativos que en un principio han propiciado la multidisciplina en pos de proyectos innovadores, creativos y que han apoyado el opensource y el DYI o “do it yourself” a niveles exponenciales. Hoy, bajo este concepto del FAB 2.0, ha logrado aparecer una corriente o al menos una suerte de ecosistema que desafía la multidisciplinaridad de la que tanto se habla hoy en día como motor de innovación en diferentes áreas, trascendiendo hacia lo que llamo la “antidisciplina”.

Al igual que como sucede en la clase que inició todo este movimiento FAB en MIT “How to make almost anything“, la antidisciplina se instaura como una suerte de paraguas bajo el cual se engloba a los cientos de personas que desde diferentes disciplinas, universidades, laboratorios, o incluso sin educación formal de ningún tipo, que interactúan en esta conferencia y a lo largo de una red online, generando un dialogo de constante entrega y adopción de conocimiento en los cuales la multidisciplinaridad -esto es, yo experto en mi área me encargo de la parte del proyecto que involucra un conocimiento específico y tú te encargas de TU área de conocimiento específico, y a partir de esta colaboración surge una poderosa alianza que genera innovación– queda obsoleta como concepto, pasando a una ANTIDISCIPLINA en donde todos aprenden de todos, y las etiquetas de específicos campos de conocimiento e instrucción desaparecen. Como consecuencia, todos somos una suerte de personaje creador con diferentes competencias que puede desde gestionar hasta implementar proyectos que tocan de forma tangencial o directa disciplinas afines a la ingeniería, arte, arquitectura, diseño industrial o incluso biología.

El statement es claro y categórico quizás como nunca antes. El movimiento Fab no solo ha alcanzado un tamaño y madurez incuestionables en el mundo entero, penetrando con fuerza no solo la academia y la industria, sino que ha llegado a un punto de inflexión en donde los métodos educativos y productivos comienzan a verse desafiados por un movimiento que desde su raíz, tiene como fin el cambiar el mundo. Busca entregar acceso no solo a tecnología, sino a un conocimiento compartido desde un ecosistema sin “etiquetas”, donde la fiebre del “titulismo”, tan arraigada en sociedades como la nuestra, queda obsoleta. La edición del próximo año se realizará en Chile -organizada entre la Universidad católica, Universidad Adolfo Ibáñez, Universidad de Chile y el Aconcagua FabLab- lo que comprende no solo un esfuerzo gigante en términos políticos, económicos y de organización para nuestra sociedad, sino que también un desafío y oportunidad para demostrar la madurez de nuestra país en estos temas, impregnado cada vez más por este ecosistema antidisciplinar.

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