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El fútbol ¿actividad esencial?

4 de Abril 2021 Columnas

Ante el alarmante aumento de contagios por coronavirus y limitaciones del sistema hospitalario, el gobierno ha extremado las medidas de control sobre el movimiento de la población y limitado los permisos a aquellas labores que se consideran esenciales.

Entre los giros que quedaron restringidos en esta ocasión, aparece la venta al por menor de prendas y accesorios de vestir, calzado en comercio especializado, la venta al por mayor de perfumes, tocador, cosméticos, entre otros.

Curiosamente, uno de los rubros que se mantiene incólume es el fútbol. El torneo nacional, pese a que las cifras de contagios y fallecidos superan las que lo llevaron a su suspensión el año pasado, no ha sido alterado.

La justificación para hacer esta excepción sería que los clubes cumplieron las exigencias que estableció el Gobierno para seguir funcionando, como por ejemplo, sancionar con la pérdida de puntos a los equipos que no cumplan las normas.

Tratando de ver el tema en perspectiva. Si una actividad está dispuesta a efectuar todos los protocolos que exige el Gobierno para cuidar la salud de sus trabajadores, como sucede con el fútbol, no debería haber impedimentos para que pueda funcionar. Es más, pese a que ha habido contagio de futbolistas y de personal ligado a los clubes, ninguno ha fallecido producto del coronavirus.

El problema es que el criterio que se emplea en el fútbol no pareciera aplicarse a otras actividades que, pese a cumplir con las reglas, no cuentan con la popularidad ni el impacto social que genera el fútbol. Es más, tal como hemos podido ver en las páginas de este diario, los otros deportes exigen que se aplique la misma vara para el desarrollo de sus actividades, sin embargo, por el poco impacto social y medial que tienen, no son escuchados.

Aquí nos encontramos con un tema preocupante, ya son demasiadas las señales y presiones que parece exigir la FIFA a los Gobiernos para que acepten, de forma continua, sus excepcionalidades, bajo el riesgo de la desafiliación.

Como olvidar el patético incidente vivido por el equipo argentino Defensa y Justicia que pudo sortear las normas sanitarias durante su estadía en Chile por la presión de la Confederación Sudamericana de Fútbol a las autoridades nacionales. En esa ocasión, aunque la autoridad sanitaria decretó que la delegación debía permanecer diez días encerrados por tres casos positivos, la Conmebol consiguió que el equipo pudiera volver a Argentina sin hacer la cuarentena. El incidente no salió gratis, el rival de Defensa y Justicia, Coquimbo Unido, perdió posibilidad de jugar de local y con esto, sus opciones de seguir avanzando en el torneo en de condiciones.

Por otro lado, no podemos desconocer el rol que juega el fútbol en la sociedad chilena, en especial, ahora que estamos encerrados por la cuarentena. El torneo nacional, con todas sus limitaciones, ha llenado un espacio durante los últimos meses. El campeonato ha distraído, entretenido, emocionado, etc. Por lo menos, a quienes gustan del fútbol y tienen la posibilidad de contar con el canal que transmite por el cable los partidos: TNT Sport.

En ese sentido, y tratando de conciliar ambos extremos, de la misma forma como el Gobierno hace una excepción, para que una actividad claramente no esencial como el fútbol siga funcionando, lo mínimo que uno espera es que la Asociación Nacional de Fútbol haga un gesto que este acorde a esta medida. Me refiero, por ejemplo, a que se debería liberar más de un partido por la señal abierta para que quienes no puedan pagar el TNT Sport, tengan la opción de disfrutar este espectáculo. Esa sería la única opción, más o menos equitativa, que justificaría la mantención de una actividad que, a todas luces, tiene poco de esencial.

Publicada en El Mercurio de Valparaíso.

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