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El flanco derecho

16 de octubre 2017 Columnas

El diputado José Antonio Kast está haciendo una campaña interesante. Dice lo que muchos en la derecha piensan. Dice lo que muchos en ese mundo quieren escuchar. No se arruga en señalar que correría bala a los delincuentes que los militares procesados por crímenes cometidos en dictadura son víctimas, que el problema de Chile es la falta de dios. Dice lo que Sebastián Piñera no puede decir.

Kast es el candidato de la genuina provocación. En un registro que hace recordar la campaña de Donald Trump, Kast encarna la reacción contra el progresismo y la corrección política. Es lo más parecido que tenemos en Chile a lo que en Estados Unidos bautizaron como Alt-Right una derecha alternativa a la hegemónica -que en este caso sería la piñerista. El discurso de Kast también resuena con los ejemplos de la ultra derecha europea, nacionalista y anti-inmigración. Su electorado es fuertemente conservador, pero también incluye a uno que otro libertario que se cansó de hacer concesiones a la izquierda en el campo de batalla cultural. Eduardo Artés podrá ser el candidato más excéntrico para las generaciones mayores. En la lógica millenial, en cambio, no hay nada más contracultural que el discurso integrista de JAK. Como cantaba la mítica banda chilena Los Morton, no parece de la era actual, ni-romántico-ilustrado-ni-bacán.

En cualquier caso, José Antonio Kast no representa una alternativa real porque la gran mayoría del electorado derechista es pragmático. Aunque coincidan con ciertos elementos de la narrativa del ex UDI, entienden que no son muchas las ocasiones en las cuales su sector tiene chances claras de llegar a La Moneda. Esas ocasiones no se pueden despilfarrar. Si la derecha ganara a cada rato, habría más espacio para experimentos de extrema derecha. Pero no es el caso. Kast no será Le Pen.

Su objetivo realista es llegar cuarto. Es decir ser el más grande de los chicos. Dando por descontado que Piñera obtendrá la primera mayoría mientras Alejandro Guillier y Beatriz Sánchez disputarán el segundo puesto (con ventaja para el primero), José Antonio Kast pelea la punta de la segunda división con Carolina Goic y Marco Enríquez-Ominami. Si lo logra, envía una señal que Chile Vamos no podrá ignorar. En lo inmediato, porque esos son los votos que necesita Piñera para ganar en segunda vuelta. En el mediano plazo, porque de articularse como fuerza política estable puede generar un inédito ruido al gobierno desde el flanco derecho.

 Publicado en Las Últimas Noticias.
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