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El día del libro

26 de Abril 2020 Columnas

El día jueves recién pasado se celebró el día del libro. La historia de esta conmemoración es bastante reciente. Surgió a fines del siglo XX, cuando, con el fin de promover la lectura y los derechos de autor, la UNESCO buscó una fecha que fuese significativa para el mundo occidental y dio con el 23 de abril de 1616. Ese día habrían muerto Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el inca Garcilaso de la Vega. Aunque puede ser una coincidencia notable, resulta paradójico que se celebre el día de la muerte y no cuando nacieron. De hecho, el diario El Mundo de España, en un artículo referido a este mismo tema, recuerda que varias décadas antes, en 1926, Alfonso XIII firmó un decreto real que celebraba la “Fiesta del Libro Español” el 7 de octubre, cuando había nacido Cervantes. Pese a ser más lógico, luego se adelantó la fecha al 23 de abril para calzar con la celebración internacional.

Sin embargo, hoy en día existen dudas sobre la validez de esta conmemoración. En primer lugar, porque España e Inglaterra ocupaban calendarios distintos en el siglo XVII. Mientras los británicos seguían utilizando el calendario juliano, los hispanos ya habían adoptado el calendario gregoriano que era más exacto y que es el que utilizamos hoy en día. De acuerdo a esto, cuando en uno y otro país era 23 de abril, en estricto rigor, estaban en otra fecha. En segundo lugar, actualmente se sabe que Cervantes murió un 22 de abril y que el 23 fue el día de su entierro, a diferencia del inca Garcilaso de la Vega, que sí falleció ese día. En definitiva, la conmemoración del día del libro se construye sobre una ficción, para no decir una mentira, lo que a mi juicio viene muy bien, porque es justamente este tipo de trama novelesca lo que da a gran parte de los libros su atractivo. Como dice el dicho: “se non è vero, è ben trovato”, (si no es verdad, está bien contado).

Este año, la conmemoración nos llega en un momento particular. Pese a que la cuarentena voluntaria debería significar un impulso a la lectura, los libreros son uno de los gremios más afectados con la crisis, porque no pueden vender y han tenido que adaptarse, sobre la marcha, a las ventas on line, con los incovenientes que esto implica y sin los resultados que esperaban.

A inicios del siglo XXI, específicamente, el 2007, cuando Jeff Bezos, fundador de Amazon, presentó el primer Kindle, todo parecía indicar que los libros digitales (ebooks) iban a arrasar con los libros físicos. No obstante, las cifras han demostrado que los PDFs pueden convivir sanamente con las hojas de papel. Según datos y estudios publicados en El Mercurio, el mayor ingreso para las editoriales continúa proviniendo de los libros impresos.

Cuesta explicar a las nuevas generaciones o a aquellos que son mucho más tecnológicos que uno, que la experiencia con los libros va más allá de la lectura en sí misma. El libro físico permite dimensionar el tamaño de la obra, tomarle el peso, en el sentido literal y figurado, sentirlo, poseerlo y conservarlo para siempre, lo que provoca un placer culpable cuando no es de uno.

Aunque muchos se escudan en los precios de los libros, las alternativas para encontrar libros gratis son múltiples: obras liberadas en el formato digital, préstamos de bibliotecas públicas, libros baratos en internet, etc.

Hoy no hay excusa para no leer. Busque en su casa o baje de internet un libro que se adapte a sus gustos más profundos y comience a tratar de leerlo. Encuentre un espacio y un momento donde pueda estar tranquilo. Si nunca cultivó el hábito de la lectura, nunca es tarde y recuerde lo que decía Aristóteles a Nicómaco: “Las virtudes las adquirimos ejércitándonos primero en ellas, como pasa también con las artes y oficios. Todo lo que hemos de hacer después de haberlo aprendido, lo aprendemos haciéndolo”. En definitiva, no hay ninguna otra forma de empezar a leer, que intentándolo una y otra vez, hasta que se transforme en hábito.

Finalmente, van a pasar muchos años y vamos a tener que recordar a las futuras generaciones cómo se vivía en tiempos de pandemia. Sume a sus recuerdos la lectura de un buen libro, será como una bandera clavada en el campo de batalla de nuestro crecimiento personal.

Publicada en El Mercurio de Valparaíso.

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