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¿El declive de Instagram?

28 de enero 2019 Columnas Profesores

Cada vez que irrumpe una nueva plataforma hay períodos de entusiasmo y, luego, de saturación. Ahora, crecientemente han emergido voces criticando una cultura cínica de experiencias visualmente novedosas pero ficticias, o vidas de «influenciadores» diseñadas expresamente para inspirar una construcción identitaria artificiosa.

En una pieza ampliamente compartida, “El vacío existencial de la experiencia emergente”, el New York Times se burló dela reciente serie de “experiencias” poco auténticas de Instagram.

En agosto de 2018, Village Marketing lanzó el primer departamento centrado en Instagram. El espacio SoHo, de 800 m2, decorado con sofás de color rosado, dorado y crema, fue concebido como un lugar para que los influenciadores pudieran realizar sus sesiones de fotos.

El arriendo del espacio costaba 15 mil dólares al mes. El lanzamiento fue recibido con parodias y burlas en redes sociales. Bon Appétit también ha criticado duramente la tendencia al intercambio intenso de imágenes de alimentos, con una guía para una alimentación consciente y gratuita. En noviembre de 2018, el hashtag #basic se había usado en más de 4,5 millones de imágenes de Instagram para señalar algo saturado u ordinario.

El mismo New York Times dio otra señal en “The Follower Factory”, informe que expone el mercado negro de los seguidores pagados. “Todos quieren ser populares en redes sociales. Algunos incluso pagan por ello y generan un mercado negro de las redes sociales”, advirtió.

“Fake influence” también fue un tema candente en el festival Cannes Lions. “Las celebridades son menos confiables ahora. Todos queremos a ciertos influenciadores, pero nadie sabe realmente lo que están obteniendo”, ha dicho el CEO de Edelman, Richard Edelman. Keith Weed, CMO de Unilever, llevó esto más lejos y pidió “medidas urgentes, ahora, para reconstruir la confianza antes de que desaparezca para siempre”.

Weed ha llamado a aclarar las malas prácticas en la plataforma, desde bots hasta falsos seguidores, en lo que califica como “modelos de negocios deshonestos”. Es de esperar que 2019 implique el tránsito de consumidores, usuarios y marcas de redes sociales hacia influenciadores, experiencias —e incluso plataformas— que aseguren una mayor autenticidad, sobriedad y conexión con historias relevantes.

Publicado en La Segunda.

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