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Ejecutar e innovar en Tiempos de Guerra

27 de Marzo 2020 Columnas

Según el FMI, esto podría ser la crisis económica global más profunda del presente siglo. Por eso, más allá de un buen plan fiscal, necesitamos de sobremanera que el Estado sea capaz de ejecutar con una velocidad, eficacia y creatividad que no hemos visto antes en tiempos de paz. Por cierto, eso es doblemente importante porque hoy estamos entrando en algunos aspectos de “economía de guerra”; donde – además de la urgencia – hay más recursos que no se asignarán por un mercado sino que vía racionamiento. Hablo de insumos, pasando por las camas de hospital e incluso parte del tiempo de trabajo de las personas. ¿Dónde enfocarse?

Primero es anticipar hoy ciertos bloqueos administrativos del Estado y resolverlos a tiempo. Si bien normalmente el Estado funciona con menos sensación de urgencia, ahora necesitamos que los servicios públicos puedan colaborar lo más posible con la recuperación del país, cumpliendo normas en lo esencial, pero evitando muchas demoras típicas. Por ejemplo, creo que desde Contraloría se podría hacer más énfasis difundiendo que en estos momentos el Principio de Eficiencia debe primar sobre otras consideraciones de cautela. Y esto no es solo un tema del Ejecutivo, que debe tener preparado decretos y recursos. De hecho, la Justicia laboral y civil posiblemente necesitan anticiparse para facilitar negociaciones eficientes y que no paralicen la economía en los próximos meses donde puede haber quiebras y renegociaciones. Algo a recordar es que el 27F de 2010 la velocidad del pago de seguros no estuvo limitado por la plata, sino por la disponibilidad de liquidadores de seguro. Hoy debemos anticiparnos a esas cosas.

Segundo es abrir hoy el proceso de innovación para apoyar la misión urgente del Estado (“la guerra”). Esto es conocido, pues hasta Napoleón hizo concursos abiertos que originaron la comida enlatada para sus tropas. Incluso hoy otros países ya han ido levantando formas en que el Estado pueda catalizar la innovación de emergencia. Por ejemplo, en Corea y en Argentina el Gobierno ya se ha conectado a innovadoras apps que monitorean aspectos de la enfermedad en la población. También se pueden resolver problemas de distribución de alimentos en la llamada “ultimo milla”, que es más dependiente de interacciones humanas cercanas. ¿Qué necesita hacer el Estado para que se innove más? Lo primero es levantar ahora sus desafíos priorizados y compartirlos. Eso es algo dinámico, pero en 2-3 días se logra. Luego es que alguien en el Estado debe ser un punto focal para entender el problema e ir iterando la solución con potenciales innovadores. No se puede innovar llamando sólo al Ministro de Salud, que ya está suficientemente ocupado. Si faltan fondos, los mismos instrumentos de innovación existentes en el Estado pueden ayudar – o también las compras públicas, que se pueden adaptar. Pero todo en procesos breves y sin trámite. En resumen, el Estado necesita resolver cuellos de botella de ejecución y también abrirse hoy mismo a los innovadores.

Publicado en La Segunda.

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