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Días de radio

6 de Septiembre 2020 Columnas

Así se inicia la canción “Radio Ga Ga” de Queen, escrita por el baterista Roger Taylor en el año 1984 e interpretada magistralmente por Freddie Mercury:

Me sentaba solo y veía tu luz,

mi única amiga a través de mis noches adolescentes.

Y todo lo que tenía que saber,

lo oía en la radio.

La he recordado a propósito del fallecimiento de Ramón Silva, más conocido como Moncho Silva. Una de las voces más emblemáticas de la radiofonía en la segunda mitad del siglo XX.

Moncho Silva era uno de los últimos representantes de una generación de locutores locales que, hasta hace algunas décadas, nos acompañaban durante todo el día, en especial en las mañanas, antes de que aparecieran los matinales por televisión. Una época cuando la radio, como dice la canción de Queen, nos hizo reír, nos hizo llorar, “nos hizo sentir que volábamos”.

En la memoria colectiva de muchos porteños se guardan a fuego las cortinas musicales de las radios más importantes de la zona: “Radio Recreo qué hora es”; “Para que siga siendo puntual…”; “Atrás sin golpes”, etc. Junto con ellas, las cortinas noticiosas de Radio Agricultura y “Portaleando la mañana”, donde se hizo conocido Moncho Silva.

Aunque la canción de Queen surgió en la década de los ochenta a propósito del desplazamiento de la radio por la televisión, hoy vemos cómo ambos medios, incluidos los diarios, parecieran sucumbir frente al avalancha de noticias, opiniones y agresividad de las redes sociales, erigiéndose éstas, para las actuales generaciones, como la única red de información.

Esto se suma a otro proceso referido al consumo de la música. Los ipods, mp3, mp4, spotify y otras plataformas han ido transformando la música en una experiencia individual hecha al servicio del consumidor, donde el sentido de comunidad pareciera quedar obsoleto.

Qué lejos está esta forma de comunicación con la que cimentaron aquellos próceres de la radio por aquellos años. Sin duda, el formato de los programas que animaron “Moncho” Silva, “Superocho” Alarcón, Carlos Williams, Fernando Muñoz, Ignacio Hernández, Julio Videla, Luis Caprile y otras voces ilustres de la zona, pareciera ser de otra época. Sin maldad, sin violencia, con el único objetivo de informar y entretener. Aquellos programas y locutores son parte de esa historia intangible de la región, con las cuales crecimos muchas generaciones.

La radio, y esta forma de hacer radio, han quedado relegadas a un segundo plano. Se trata de una opción de entretención e información para quienes se desplazan en auto, pero que no logra competir con la inmediatez de las redes sociales, ni tampoco con el morbo que en torno a ellas se genera. Hoy, muchas radios han evolucionado al formato streaming, cambiando la forma de relacionarse con el público. La radio de antes, en cambio, era una experiencia a ciegas en la que emisor y receptor jugaban con la imaginación. En este mundo se valoraba la claridad de las voces, la corrección en la dicción y el correcto uso de las palabras.

Las nuevas tecnologías y otras formas de hacer radio fueron desplazando a personajes como Moncho Silva y a muchos de su generación. Por esto no es extraño que sus últimos años los haya vivido en Concón, sin la repercusión de las radios tradicionales. En esta comuna, llevó a cabo una abnegada labor entreteniendo y cultivando a la comunidad a través de una emisora local, auspiciada por la municipalidad. Ahí tuve el gusto de conocerlo personalmente y compartir con él un par de ocasiones dedicadas a valorar la historia de la comuna. Siempre me impresionó su entusiasmo, su alegría, su interés por la cultura y su caballerosidad.

Aunque parte de esta generación comienza a extinguirse, hoy en día algunos siguen su senda, dando la pelea para que la radio no muera, en especial, en la región de Valparaíso. Algunos incluso, como ocurre en muchos de los programas deportivos, lo hacen trabajando solo por amor al arte. Vaya para todos ellos, un reconocimiento y una última frase de la canción de Queen dedicada a la radio:

Esperemos que nunca te marches, vieja amiga,

como de todas las cosas buenas, de ti dependemos.

Así que, quédate con nosotros

porque te vamos a echar de menos (…)

Radio, ¿cuáles son las novedades?

Alguien todavía te quiere.

Publicada en El Mercurio de Valparaíso.

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