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Cuatro interrogantes para el domingo

14 de Mayo 2021 Columnas

Las elecciones de este fin de semana son el equivalente electoral de un festival Lollapalooza después de años sin tener conciertos en vivo. Con cuatro eventos simultáneos –elecciones de constituyentes, gobernadores regionales, alcaldes y concejales– desarrollándose a lo largo de dos días, tendremos eventos para todos los gustos y espectáculo por doquier.

El espectáculo, sin embargo, tendrá consecuencias significativas sobre la marcha del país. La incertidumbre es enorme porque desde 1990 no hemos enfrentado ninguna elección donde haya habido tanto en juego y donde sin embargo sepamos tan poco sobre el resultado probable. Las esperanzas y los miedos abundan. La buena noticia es que el domingo tendremos, finalmente, algunas respuestas. A mi juicio, hay cuatro importantes interrogantes que ese día se contestarán.

La primera apunta al nivel de participación. Si –como muchos dicen- la legitimidad es la principal métrica de éxito del proceso constituyente, un primer paso hacia ella sería contar con una participación relativamente robusta, semejante o superior a la del plebiscito de octubre. Si, por el contrario, la participación bajara fuertemente, el proceso partiría debilitado. Aunque se ha vivido poco ambiente electoral, un punto que podría jugar a favor de la participación es que combina elecciones muy diferentes entre sí que atraen a públicos algo distintos. En sectores rurales, por ejemplo, las elecciones locales tienen gran importancia, pero en ellos la participación en el plebiscito no fue alta; sin embargo, en sectores urbanos populares se dio el patrón inverso. El “formato Lollapalooza” podría así entregar subsidios cruzados a cada elección y subir de ese modo la participación global.

Una segunda y vital interrogante es qué pasará en la elección constituyente con la votación de los partidos tradicionales. Si el estallido fue un movimiento profundamente anti-partidos, la gran pregunta es cuán bien o mal sobreviven éstos al vendaval. Según cálculos del blog Tres Quintos, los candidatos en listas independientes y los fuera de pacto suman nada menos que el 41% del total de candidatos. Un buen resultado para éstos -digamos, de un 40% o más de votos- señalaría que los chilenos están dispuestos a reemplazar los partidos que han conocido toda su vida. De especial interés en este sentido es el desempeño de listas de movimientos sociales, particularmente en sectores populares. También veremos si parte del descontento es capitalizado por los partidos más contestatarios al actual modelo –en el Frente Amplio y el PC– o si ellos no logran separarse del establishment. Los partidos, temerosos de hundirse ante la furia popular, pondrán a prueba este fin de semana su resiliencia.

Una tercera interrogante es si el oficialismo logra llegar a ese tercio de constituyentes que le permitiría bloquear artículos que no sean de su gusto en la Convención. El punto es importante porque define el poder negociador con el que contará el bloque en ésta. No obstante, también es sano relativizar este hito, por dos razones. Primero, ya hemos visto en el Congreso que el bloque oficialista no cuenta a estas alturas con la disciplina y convicción necesarias como para “morir con las botas puestas”, y menos con elecciones presidenciales y parlamentarias a la vuelta de la esquina. Y, segundo, todos los partidos grandes contarán en sus filas con un número importante de independientes que no necesariamente seguirán la línea del partido que les cedió el cupo. Por ello, es probable que durante la convención haya una cuota alta de alianzas cruzadas, acusaciones de traición y acuerdos sorpresivos, en un patrón de mosaicos fugaces más que de bloques rígidos.

Finalmente, el resultado de cada partido en las cuatro elecciones les entregará información clave respecto a su peso específico en el electorado post-estallido, con la cual ajustarán sus estrategias, y nos dará cierta idea de cómo viene la mano para noviembre. El oficialismo probablemente retrocederá respecto a sus resultados municipales de 2016, pero si retrocede poco, sus esperanzas de victoria presidencial en noviembre seguirán vivas. Por otra parte, si Unidad Constituyente tiene un buen desempeño en las cuatro elecciones, y derrota por amplio margen al PC y el Frente Amplio en ellas, su ánimo presidencial de cara a noviembre podría mejorar notablemente. De ser así, el lunes la alicaída primaria presidencial de ese conglomerado amanecería transando al alza.

Publicado en Emol

 

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