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Crónica de una foto

18 de Agosto 2019 Columnas

El 15 de agosto es la fiesta de aniversario de Santiago Wanderers. Aunque algunos lectores no estén interesados ni en el fútbol ni en dicho club, la búsqueda de información referida a este equipo nos puede entregar elementos interesantes para comprender las dificultades y entretelones que se encuentran detrás de la construcción de los relatos históricos.

Los antecedentes sobre los orígenes del fútbol en Chile y, por ende, del club porteño, son difusos y hay que recogerlos con cuenta gotas. Las informaciones sobre sus inicios son vagas y están referidas a resultados, sin mayor contexto, celebraciones de aniversarios o citaciones enviadas por los clubes.

Cuando el investigador da con un testimonio que cree que puede ser valioso, debe contrastarlo con otras fuentes hasta tener certeza de su veracidad. Así nos ocurrió con una fotografía que fue publicada por el diario en el aniversario 75 del club, el año 1967. Según El Mercurio, la foto era de 1897 y correspondía a una copa ganada por Wanderers en un torneo organizado por la Municipalidad de Santiago. Si la fecha era correcta, la imagen se transformaba en la foto más antigua del club. Hasta ahora, dos fotografías se disputan por ser “la decana de las imágenes del decano”. La más antigua está datada como de 1898, pero tiene un detalle que hace dudar de esa fecha: uno de los jugadores sostiene una pelota que dice 1900. La otra es de 1899 y sobre ella nos referiremos más adelante.

Buscando más antecedentes para saber si la foto era de 1897, recurrimos primero a Wikipedia. Según la enciclopedia virtual, ésta es de 1901, pero no agregaba más detalle. Entonces revisamos el libro de Edgardo Marín, Centenario del Fútbol chileno, pero tampoco aporta otras referencias, limitándose a decir que podía ser de 1901 o 1902, sin indicar la fuente.

Descartados Wikipedia y Marín, había que comenzar a cruzar otros datos. Una pista podía estar en la foto de 1899 a la que hacíamos referencia. Aquí figuran cerca de 50 varones, jugadores de todas las categorías, junto con los dirigentes e incluso un pequeño niño, vestido de grumete. Al fondo de la imagen aparece el estandarte de la Liga contra el Alcoholismo, la gran impulsora del fútbol en esos años y también un detalle que habla de la precariedad del deporte en esos tiempos: los jugadores tienen bordada o pintada la característica doble W, pero en distintos tamaños. Más allá de estos sabrosos detalles, había que centrarse en otro elemento y es la exposición, en primera fila, de una docena de copas, trofeos y galvanos obtenidos por el club hasta esa fecha. Si la primera foto era de 1897, la copa obtenida en Santiago debía figurar en la de 1899. Y, efectivamente, había un trofeo que parecía cumplir con las mismas características. Sin embargo, luego de una revisión acuciosa, y aunque la voluntad nos empujaba a querer lo contrario, detalles mínimos descartaban que fuese la misma.

Otro camino para verificar la fecha era cruzar la información de los jugadores que aparecían mencionados y comprobar los años en que jugaron. Una tarea que parece sencilla, pero no lo es, no solo porque falta información, sino porque en un partido disputado en Santiago, era común que jugadores de otros equipos reforzaran a la visita. Un dato que hacía ruido era que Francisco Avaria, uno de los dirigentes que figuraba en la imagen, había sido fracturado en 1897 por Alfredo de la Barra, quien también está presente en el equipo, lo que hacía dudar que coincidieran ese año en la misma foto.

Cuando se perdían las esperanzas y luego de varias conversaciones con Luis Cabrera, editor de deportes de este diario, el experimentado periodista se percató de un detalle: Pablo Woitas, arquero del equipo que está en la foto para el año 1897, habría tenido apenas 11 años.

Lamentablemente para nuestros intereses, esta última evidencia aniquilaba la hipótesis y mantenía la supuesta foto de 1897 fuera del podio de las más antiguas. La investigación histórica tiene estos desencantos, pero como dice una antigua frase latina atribuida a Aristóteles: “Soy amigo de Platón, pero más amigo soy de la verdad”.

Publicada en El Mercurio de Valparaíso.

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