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¿Cómo enfrentar el domingo?

23 de Octubre 2020 Columnas

No era partidario de conmemorar nada este 18 de Octubre, sino que celebraré el día 25, porque se cumple un año de una multitudinaria marcha pacífica de casi dos millones de chilenos pidiendo mejoras. Pero este domingo 25 hay elección  así que les cuento mis sugerencias.

Lo más central es que la votación de esta semana es muy particular, porque no se vota por cambiar la Constitución. Se vota por la opción de cambiarla en casi dos años más. ¿A qué me refiero? De ganar el apruebo este domingo, solo se redactará una propuesta, que se someterá a votación popular más adelante.  Y si en esa votación final la nueva Constitución propuesta no te gusta, entonces la puedes rechazar sin problemas. Fuerte y claro. Es decir que votar “apruebo” ahora en ningún caso implica que después tengas que aceptar lo que te proponen.

Lo segundo es que – por diversos lados – algunos han insistido que hay otras cosas en juego, que no es la votación del tema en sí mismo. Por ejemplo, algunos dicen que si el “apruebo” arrasa el domingo, entonces van a surgir todo tipo de voces pidiendo reformas excesivamente radicales o pidiendo incluso el fin del gobierno antes de tiempo. Nunca descarto nada 100%, pero recordemos que en 1989 el apruebo a las reformas constitucionales no generó un caos económico ni una caída prematura de Pinochet ¿Por qué habría de hacerlo ahora? Recuerden también que la nueva Constitución tiene que convencer a una mayoría en dos años más, porque si no es botada a la basura. Escuché también otra propaganda argumentando que el plebiscito del domingo es ilegítimo porque viene de la violencia del 18 de octubre. No me gusta nada eso, pero dudo que nuestra Constitución actual carezca de ese deleznable atributo en su origen. De la vereda del frente también se escucha quienes dicen que con el apruebo se reduciría la violencia. Honestamente, yo sugiero no hacer demasiados supuestos sobre las bondades de la elección para frenar incendios o saqueos. No se si el remedio se hace cargo de esa enfermedad social.  En resumen, si realmente en tu opinión crees que hay otra cosa en juego, entonces vota por esa “otra cosa”, pero te sugiero también mirar la evidencia, porque yo no la veo tan clara.  Yo creo que se vota lo que sale en la papeleta, y no demasiado más.

Para resumir,  lo que veo en el apruebo es un valor de la opción, que podemos aprovechar y que voy a apoyar. Pero  profesionalmente dudo que  en Chile “el chancho quede mejor pelado” solo por cambiar  la Constitución. Ojalá este proceso constitucional no nos inmovilice, y logremos paralelamente ofrecer avances y un horizonte común. Porque por glamorosa que parezca, una nueva Constitución no es en ningún caso el plan estratégico que necesitamos, sino que es solo una válida restricción a las leyes y al funcionamiento del Estado.  Como adultos, el domingo votemos sin sobrevender y no olvidemos el trabajo complementario. Hacer Constituciones no es suficiente para reconstruir naciones.

Publicado en La Segunda.

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