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Capacidades del futuro para una Minería Inteligente

9 de Junio 2021 Columnas

Los desafíos que hoy enfrenta la industria de la minería en nuestro país -excelencia operacional, seguridad de trabajadores y activos, gestión medioambiental, relación con comunidades, y desarrollo de nuevas fuentes de valor- son retos sin precedentes en nuestra historia. Nunca antes hemos experimentado una necesidad tan urgente por repensar la manera en que operamos y hacemos negocios, hacia una minería más inteligente, sustentable, eficiente e innovadora.

Para materializar esta transformación de la industria se requerirá del desarrollo, construcción y despliegue de capacidades tecnológicas en una escala y velocidad muy superior a lo que hemos visto, y tendremos que abordar un desafío tanto o más complejo que el de la innovación tecnológica: un reto cuya respuesta es elusiva y que requiere de una mirada disruptiva. Nos referimos a la frecuentemente subestimada e inexplorada ecuación humana de la transformación.

Avanzar hacia una minería innovadora depende, en gran medida, de la calidad y cantidad del capital humano disponible. En esta dimensión, es prioritario definir las competencias 4.0 que la industria requerirá para la materialización de su visión de futuro. El World Economic Forum, en su reporte “El futuro del trabajo” (2020), ha planteado otra serie de desafíos de desarrollo humano para el trabajo post-pandemia, donde esboza un concepto que nos parece urgente de discutir: que el factor humano es no solo uno de los principales habilitadores de la transformación, sino que también puede llegar a ser potencialmente uno de sus principales detractores: brechas en conocimientos y liderazgo, incapacidad de atraer y formar talento especializado, y falta de flexibilidad en estructuras de trabajo son solo algunas de las barreras a la adopción de nuevas tecnologías. En consistencia con estudios del Consejo de Competencias Mineras (2019), las competencias críticas que se requerirán para el éxito de la implementación de la industria 4.0, corresponden a innovación y pensamiento analítico, aprendizaje activo, resolución de problemas complejos, liderazgo, uso y monitoreo de tecnología, resiliencia y tolerancia al estrés e inteligencia emocional, entre otras.

Lo que estos informes revelan es que nos encontramos en un punto de inflexión respecto de la evolución de la industria, y del desarrollo humano en el contexto del trabajo moderno. El exponencial desarrollo de la innovación tecnológica se puede aprovechar para liberar el potencial humano, pero también nos puede dejar peligrosamente atrás. Otros estudios demuestran que elementos que evolucionan mucho más lento que la tecnología son la mentalidad humana (en particular, de liderazgo) y la cultura organizacional. Las verdaderas barreras para la adopción de nuevas tecnologías y para la implementación de una minería inteligente radican en los patrones estructurales más profundos de la mentalidad y de la cultura.

El nuevo escenario

La minería chilena creció como industria en un entorno operativo muy diferente, de mayor estabilidad, en el que los contextos cambiaban más lentamente y permitían más tiempo para hacer sentido y responder; en un mundo de ventajas competitivas de escala y eficiencia jerárquica, caracterizado por la rigidez de los procesos y estructuras; de liderazgo top-down, donde las respuestas fluían desde la parte superior de la organización hacia abajo. El nuevo escenario operativo de negocios requiere una mentalidad y respuesta organizativa muy distintas. Se trata de desarrollar competencias críticas, y también un mindset ágil.

Las empresas mineras tienen una necesidad urgente de transformarse para ser mucho más adaptables y receptivas a los cambios rápidos. Necesitan optimizar para el presente, al mismo tiempo que diseñan y crean para el futuro, y necesitan hacerlo continuamente. Requieren a su vez liderazgo y culturas que apoyen el movimiento ágil, una mayor experimentación y una forma de operar completamente diferente. Esto va más allá de la creación de programas de capacitación, de laboratorios de innovación o de equipos ágiles, y de inversión en grandes piezas de nueva tecnología: se trata de un verdadero upgrade de nuestro sistema operativo mental.

Una minería inteligente requiere de sistemas humanos-organizacionales inteligentes. La eliminación de las barreras mentales que limitan la productividad, la colaboración, la innovación y la agilidad de liderazgo es una tarea urgente e importante, tanto como el desarrollo de las capacidades humanas del futuro o la tecnología del futuro. Es, quizás, uno de los esfuerzos más relevantes en los que podamos embarcarnos para el progreso de nuestro país.

Publicada por El Mercurio.

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