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Adopción del Parque Italia, desempolvando el aporte italiano al Puerto de Valparaíso

23 de Septiembre 2019 Columnas

Hace unos días, mi querido amigo Paolo Bacigalupo, presidente del Consiglio Comunitá Italiana, Regione Valparaíso, me invitó a la ceremonia de “adopción del Parque Italia” por parte de la comunidad italiana. La idea me pareció genial y despertó mi curiosidad por conocer la historia de cuándo el parque pasó a vincularse con los habitantes de la península europea.

Revisando los diarios, llegué al mes mayo de 1922, cuando el país recibió la ¡lustre visita del general del ejército italiano Enrique Caviglia, veterano de la gran guerra, un acontecimiento que acaparó varias portadas. La hoja de vida de Caviglia, destacada en las páginas de El Mercurio de Valparaíso, lo ubicaba como un oficial de artillería que en 1915 fue enviado como comandante de la Brigada Bari al frente de guerra. El año 1916, sus tropas estuvieron a cargo de detener las fuerzas austriacas en la ofensiva del Trentino y, dos años más tarde, volvería a repetirse una acción similar en la batalla de Vittorio Venetto, donde se consiguió la ruina del ejército austriaco. En el caso específico de Caviglia, por estas y otras acciones recibió la Cruz de Guerra y la Medalla de Plata al valor Militar.

Un currículum notable, aunque no estamos claros si para haberle dado toda la cobertura que se le otorgó durante los días que permaneció en nuestro país. Qué había detrás de tanta algarabía. Dos cosas: la primera, una necesidad por ser parte de una guerra inédita en la historia y que había tocado muy de cerca a Valparaíso, donde convivían los habitantes de los diferentes actores europeos que participaron en esta guerra. Caviglia era parte de esa historia, un testimonio vivo de un conflicto que solo se pudo conocer a través de la prensa.

Por otra parte y quizás más importante, la necesidad de la comunidad italiana de conectarse con sus raíces y demostrar a sus ancestros lo que habían alcanzado en este confín del mundo. Ya para ese entonces, la comunidad italiana, como lo ha estudiado muy bien Baldomero Estrada, ocupaba un lugar relevante dentro del comercio porteño.

“Aparte de los españoles, ningún colono, como para confundirse con la colectividad nacional, pasando a formar parte integrante de ella”, destacaba el diario, a propósito de la visita de Caviglia.

Fueron estas las razones que movilizaron a la comunidad, encabezada por su alcalde Luis Canessa, a dar el nombre de Parque Italia al jardín público, de propiedad edilicia, comúnmente llamado Jardín Victoria o Parque Municipal, acontecimiento que se hizo efectivo el 11 de mayo de 1922.

La Página Italiana, publicada por El Mercurio de Valparaíso a propósito de este evento, es una fotografía de lo que debió haber sido el Puerto por aquellos años en que las familias de inmigrantes hicieron de esta ciudad, una pequeña Europa. Algunos avisos de esa página: Miguel 2° Cariola & Cia, Importadores; Varrando Faggioni & Cia, Almacén por Mayor; Tassara y Canepa, Gran surtido de frutos del país; Tealdo & Guido, Importadores de abarrotes y paquetería; F. Mazzoni, Fábrica de muebles; Compañía Molinos y Fideos Carozzi; La Valparaíso, empresa de transporte de Guido Masoli; Rafael Moggia, Importador de artículos de paquetería y novedades; Juan Michelis, Nueva sombrería italiana; Aste Hnos. Y Cia. , Mercaderías surtidas; Bodega de Licores de Fortunato Camocliano; Charqui de vacuno Demaria, Rocca y Cía; Provisiones escogidas de Queirolo Hnos.y Cia. ; Olio Sasso; La Joven ltaliana de artículos de invierno, distinta a La Joven Italia; la fábrica de fideos de Basso y Basso; Santiago Zolezzi, representanti di Casa Italiana; Campodonico y Cia. , Importadores y exportadores; Marini Hnos. Y su máquina para afilar hojas, son algunos de los tantos que se leen en el diario, de una comunidad de 12 mil residentes en el Puerto.

Después de casi cien años, un grupo de entusiastas descendientes trata de hacer justicia volviendo a poner en valor este parque y a una comunidad, cuyos apellidos parecieran ser uno de los pocos vestigios de una ciudad que hace un siglo lucía esplendorosa.

Publicado en El Mercurio de Valparaíso.

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