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A cuidarse… de la soberbia

12 de Abril 2020 Columnas

El ministro de Salud, Jaime Malañich ha liderado la puesta en escena del gobierno frente al Coronavirus. En sus intervenciones diarias ha sido enfático en dar a conocer la forma en que Chile ha enfrentado la pandemia y cómo hemos logrado mantener plana la curva de contagios y fallecidos, de acuerdo a los números que se conocen.

Sin embargo, las voces en contra de cómo está operando el secretario de Estado en esta crisis no se han dejado estar. Algunos, como la presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches, ha acusado “oscurantismo” en el manejo de las cifras, lo que pondría en duda tanto la cantidad de contagiados como, obviamente, el número de fallecidos.

Un reportaje dado a conocer esta semana por el medio electrónico El Mostrador, además, aseguró que incluso al interior de los equipos técnicos del Ministerio de Salud hay frustración por la forma en que opera Mañalich, quien supuestamente actúa como “el doctor” que da órdenes, sin escuchar a quienes tiene al lado, con un alto nivel de soberbia, lo que –convengamos- ha sido parte del modus operandi habitual del ministro en otras ocasiones. Mención aparte merece la cuestionada salida de la seremi de Salud metropolitana, Rosa Oyarce, la que se atribuyó precisamente a que le habría “hecho sombra” al secretario de Estado.

No es menor recordar frases que lo han hecho “famoso” en otras circunstancias, no tan alejadas en el tiempo, como cuando afirmó, el año pasado, que tenemos uno de los sistemas de salud mejores y más eficientes del planeta o cuando dijo –hace solo un par de meses- que los libros de reclamos del Compin estaban llenos de felicitaciones.

Dada la complejidad de la pandemia que vivimos como país, el voluntarismo del ministro es peligroso. Efectivamente, sería un claro éxito que el tiempo le diera la razón a su optimismo, pero basta mirar las noticias y las cifras para darse cuenta de que no tenemos el mejor sistema del planeta y que los libros del Compin están llenos de reclamos. Y si países como Italia, España o Estados Unidos, con un per cápita muy superior al nuestro y sistemas de salud altamente competitivos han entrado en un hoyo negro de contagios y fallecidos, el futuro de Chile asusta.

El triunfalismo y exceso de seguridad de Mañalich le puede jugar una mala pasada, dada la realidad chilena. Por eso, hay quienes han criticado algunas de las medidas dadas a conocer durante la semana, como la liberación de la cuarentena en comunas del sector oriente –que lideran los contagios por Covid19- y la división de esta medida en otras zonas como Puente Alto o Ñuñoa, sobre todo porque este tipo de iniciativas puede causar más confusión que otra cosa en la población. Y una falsa sensación de seguridad, que puede ser –en este caso- letal.

El triunfalismo ha sido tal, que algunos han pensado incluso –considerando el liderazgo mostrado por Mañalich en esta crisis- en una futura candidatura presidencial. Pero claramente este inicio de pandemia (seamos claros, Chile está recién comenzando en esta batalla) no es momento adecuado para buscar triunfalismos políticos. Eso sería mezquino y derechamente peligroso. No es el timing tampoco para que nadie se sienta tan seguro de su gestión, como para que se le suban los humos presidenciales a la cabeza.

Si efectivamente es verdad –porque el colegio médico pone en duda la forma de medición y afirma que hay un subdiagnóstico- que la curva chilena de contagios por Covid19 se ha mantenido plana y esto es sostenible en el tiempo, sería una muy buena noticia para nuestro país y un triunfo para Mañalich, pero todavía es pronto para sacar conclusiones, en una pandemia que recién inicia su llegada a nuestro país y sobre la cual no tenemos claridad, remedios ni vacunas.

¿Ha pensado Mañalich que todavía, por ejemplo, no llega el invierno, los fríos, la contaminación, las enfermedades respiratorias que se vienen para junio y julio? ¿Qué tan preparados estamos para hacer frente a una peligrosa mezcla entre Coronavirus, virus sincicial, influenza (con vacunas agotadas para toda la población que no pertenece a grupos de riesgo)? ¿Puede el ministro hoy –cuando recién comenzamos el otoño- dar fe que “el mejor sistema de salud del planeta” resistirá cuando esto ocurra al unísono?

Lo cierto es que hasta hoy la performance de Mañalich parece adecuada y ha dado los primeros frutos, pero en una pandemia que recién llega, con acusaciones respecto de la veracidad de las cifras, no es momento aún de ser triunfalistas. Como dice el dicho, la soberbia es mala compañera y el ministro debiera saberlo.

Publicada en El Mercurio de Valparaíso.

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