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88 días

14 de Junio 2020 Columnas

Apenas poco más de un mes duró la ahora exministra del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, Macarena Santelices en el cargo. Previo a su llegada, la cartera había estado otros 54 días acéfala, tras la salida de Isabel Plá. Complejo escenario de orfandad de un ministerio que debiera estar a la cabeza de la igualdad entre hombres y mujeres.

Atrás –y absolutamente borradas con el codo- quedaron las intenciones del Presidente Sebastián Piñera de impulsar una potente agenda de género, que dio a conocer con bombos y platillos en mayo de 2018. En aquella ocasión, en el Patio de los Naranjos –cuando nadie habría imaginado ni el estallido social ni la pandemia-, ante más de 300 invitados, el Mandatario informó de 12 medidas para terminar con las brechas y la discriminación. “Llegó el tiempo de decir fuerte y claro: BASTA! y encarar con firmeza y voluntad una de las grandes injusticias de nuestra sociedad: la desigualdad, maltrato y abuso contra la mujer. Hoy firmamos un gran compromiso por la igualdad y dignidad de todas las mujeres #TodosPorTodas”, afirmó en Twitter ese día el Jefe de Estado.

Mucha agua ha corrido bajo el puente desde aquella declaración de intenciones y hoy pareciera que la equidad de género no está en las primeras líneas de la agenda gubernamental ni aunque se busque con lupa.

Errores tras errores, impresentables autogoles y un ministerio acéfalo. Esa es la realidad. En su momento, planteé que el ministerio le quedaba grande a Macarena Santelices, no porque no tuviera capacidades, sino porque su área de expertise no se acerca ni por si acaso a la equidad de género. Pero en la práctica, su mes a cargo de la cartera estuvo marcada por descuidos y tropiezos absolutamente evitables y que hablan –más que de falta de experiencia en el tema- de falta de sensibilidad y olfato político.

Eso es lo que demostraron situaciones como el video en el que se victimizaba a un agresor de la tercera edad, sus declaraciones en torno a que hay movimientos feministas “que buscan el caos, la destrucción y la descalificación” y –la guinda de la torta- su decisión de instalar como jefe de estudios del ministerio a Jorge Ruz, exeditor del diario La Cuarta y creador intelectual del “piscinazo” del festival de Viña. ¿Es que no había nadie más idóneo y menos ligado a la cosificación de la mujer para asumir el puesto?

La llegada de la ahora exsubsecretaria de Turismo, Mónica Zalaquett (UDI) tampoco es garantía. Aun cuando pueda tener mayor capacidad de negociación –su pasado como diputada puede darle un plus en esta materia-, no es una mujer que tenga mayores conocimientos sobre temas de género. De hecho, a poco de haber sido nominada por el Mandatario, ya algunos recordaron sus dichos en contra de la extensión del posnatal (que ahora se discute nuevamente a propósito de la pandemia) y el haber catalogado de “valiente” a una niña de 11 años que tuvo a su bebé, tras haber sido abusada por su padrastro.

La necesidad del Gobierno de cuidar los equilibrios políticos en desmedro de la expertise puede volver a jugarle una mala pasada, en un tema que es en extremo sensible y en el que –a un año y medio de que termine el mandato de Sebastián Piñera- no hay mucho que mostrar. De hecho, hasta ahora la gestión del Ejecutivo ha apuntado más hacia la irrelevancia que otra cosa. ¿Es que no hay nadie en la centro derecha que tenga experiencia en equidad de género, que se haya dedicado al estudio de la temática y pueda poner en el centro de la gestión a las mujeres, más que el cuoteo político?  ¿Por qué para Hacienda se puede instalar a un académico, experto, pero para la equidad de género pesa más la presión de la presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, en la decisión?

En este momento se requiere una figura fuerte, pero además con conocimientos, pues hay temas claves en la palestra: se discute el posnatal de emergencia a raíz de la pandemia, se ha observado un aumento de episodios de agresiones durante la cuarentena y las cifras muestran que la crisis sanitaria está generando un retroceso de 10 años en el avance de la inserción laboral femenina. Lo anterior no puede estar sujeto a los equilibrios políticos de la coalición gobernante, sea cual sea su color. No puede ser que el hashtag que lidere los comentarios de género en redes sociales sea #NoTenemosMinistra, en vez de políticas concretas y exitosas en la materia. No puede ser que un tema tan sensible tenga un ministerio, en la práctica, acéfalo hace 88 días y que se mantiene en la irrelevancia.

Publicada en El Mercurio de Valparaíso.

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