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Ciudades inteligentes y su mejora en la calidad de vida

9 de Noviembre 2021 Noticias

Ciudad inteligente (smart city) se refiere a ciudades que, en base al uso de tecnologías de información y manejo de datos, logran hacer más eficientes sus servicios mediante el uso sostenible de los recursos de la ciudad, mejorando así la calidad de vida de sus habitantes. Para esto, la ciudad inteligente debe ser capaz de articular distintos sectores de forma armoniosa rescatando las interacciones entre estos, tales como telecomunicaciones, seguridad, transporte, salud, agua potable, energía, manejo de residuos y reciclaje, tanto en la operación diaria como en la planificación de la ciudad.

Para muchas personas puede sonar “futurístico”, pero que ya puede evidenciarse en la cotidianidad de la vida de millones de chilenos. De hecho, Santiago es la ciudad que lleva la delantera en Latinoamérica, según la última edición del ranking de Smart Cities, elaborado por la Universidad de Navarra (España) y que mide, a través de 101 indicadores, aspectos de conectividad e integración en las urbes. En los resultados de la medición –liderados por Londres y Nueva York- Santiago ocupa el puesto n°68 y es la única ciudad chilena que aparece en el ranking. En la región, le siguen Buenos Aires (n°90) y Montevideo (n°110).

Luis Gutiérrez, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez, comenta que -dentro de Chile- otra ciudad que estaba bien encaminada -según Boyd Cohen en su estudio “Ranking de ciudades inteligentes en Chile” de 2014- era Puerto Montt y luego Temuco, Coquimbo-La Serena, Concepción y Valparaíso, con puntuaciones muy similares. “En dicho estudio se usaron 28 indicadores sobre 57 comunas evaluando seis ejes de desarrollo: medio ambiente, movilidad, gobierno, economía, sociedad y calidad de vida”, explica.

El académico explica que una smart city usa una variedad de sensores, el “internet de las cosas”, redes de comunicación, interfaces y software especializados para generar, transmitir, almacenar y analizar los datos de interés. En ese sentido, señala que el primer paso es monitorear las variables críticas en los distintos sectores que interactúan en una ciudad, es decir, generar datos útiles.

Luis Gutiérrez, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias UAI.

“Un ejemplo puede ser la medición del nivel de tráfico en avenidas con tendencia a congestionarse. Estos datos deben ser transportados y almacenados de forma segura, donde el internet de las cosas juega un rol clave. Una vez que disponemos de los datos, la inteligencia de la ciudad viene dada por el software, que los analizará para generar recomendaciones operacionales, por ejemplo, del estado de un semáforo. Es en este punto donde la IA y el aprendizaje de máquinas juegan un rol preponderante y necesario”, dice.

Gutiérrez, quien también es investigador asociado para el Solar Energy Research Center (SERC-Chile), y Doctor en Ingeniería Eléctrica, Sistemas de Potencia, de la Universidad de Manchester (Reino Unido), comenta que otros ejemplos de características que las ciudades inteligentes pueden entregar son la conservación de energía eléctrica mediante la reducción de intensidad de las luminarias cuando las calles están vacías; monitoreo de zonas con altas tasas de asaltos y alerta a ciudadanos en las cercanías; estacionamientos inteligentes que indiquen la ubicación de lugares disponibles y habiliten el pago digital; una recolección de basura y reciclaje más eficiente, etc.

Impacto del 5G

La tecnología 5G se caracteriza por permitir velocidades de transmisión de datos de hasta 100 veces lo que entrega 4G en los celulares. Además, esta tecnología presenta una latencia -retardos en transmisión- del orden de 200 veces menor a 4G, por lo tanto, es la pieza clave del puzzle para lograr ciudades inteligentes con soluciones escalables, permitiendo conectar gran cantidad de sensores/monitores en casi tiempo real a internet y actuar de forma muy rápida.

“Con la adopción de celulares 5G, dispositivos inteligentes, internet de las cosas, en conjunto con la masificación de aplicaciones que usan inteligencia artificial y realidad virtual, se espera que la calidad de vida de las personas mejore en ciudades inteligentes. Por ejemplo, las redes de comunicaciones basadas en esta tecnología pueden permitir la conducción autónoma de vehículos con optimización de ruta en base a tráfico, el uso automatizado de drones para respuesta rápida de primeros auxilios ante accidentes, o la cirugía a distancia en zonas remotas mediante robots manejados vía realidad aumentada, gracias a la casi nula latencia de las comunicaciones”, concluye Gutiérrez.

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