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Catalina Lauer: del Magíster en Economía UAI a doctorarse en Alemania

“Ser pionera” corre en las venas de la familia de Catalina Lauer, exalumna de Ingeniería Comercial, Magíster en Economía UAI. Su abuela paterna fue parte de la primera generación de mujeres admitidas en la Universidad Técnica Federico Santa María, y ella, la primera alumna en postular y ser aceptada en el Magíster de Economía, uno de los 14 programas a los que los estudientes de Ingeniería Comercial UAI pueden optar para cursar en el quinto año de la carrera.  “Me gusta la idea de ser pionera como mi abuela. El hecho de ser la primera mujer es súper importante, porque sienta un precedente en un área del conocimiento que tiene una notoria cantidad de hombres sobre mujeres. En un principio no me di cuenta que había un componente muy machista en el mundo de la economía en Chile, en particular porque varias profesoras de economía en la UAI que son súper buenas profesoras e investigadoras, pero en la medida que empecé a salir un poco de la universidad me di cuenta que hay pocas mujeres en el área. Tengo entendido que las siguientes generaciones que siguieron en el Magíster de Economía tienen más mujeres ¡y ojalá siga así!” cuenta Catalina, quien acaba de ser aceptada para cursar un doctorado en el programa de economía GSEFM (Graduate School of Economics, Finance and Management) que está alojado en la Universidad Goethe en Frankfurt y que es un programa de cooperación entre ésta y las Universidades Johannes Gutenberg de Mainz y Universidad de Darmstadt.

El Magíster en Economía se comenzó a impartir el año 2015 en la Universidad Adolfo Ibáñez, cuando Catalina estaba en cuarto año de la carrera de Ingeniería Comercial. “Apenas me enteré que existía supe que quería entrar. Siempre me gustaron todos los ramos de economía, era ayudante y me iba bien, así que sabía que ese era el magíster más ad hoc a mis intereses. Además, admito que también hubo un componente de testaruda, porque me dijeron que el magíster era sólo para los estudiantes de la licenciatura en economía y yo la iba a tener más difícil por haber estudiado la licenciatura en administración, así que, evidentemente, más ganas me dieron de entrar.”

Cuenta que – por esto mismo- cursar el magíster fue para ella todo un desafío. “Tenía un gap de conocimientos importantes, así que me atrevería a decir que lo que más aprendí después de economía fue perseverancia. Es súper frustrante a veces sentir que uno se está quedando un poco atrás respecto a sus pares y aprendí a concentrarme, mejorar y preocuparme de ser mejor de lo que había sido ayer más que ser mejor que los demás. En general las habilidades de análisis y pensamiento crítico me han servido hasta el día de hoy,” cuenta.

Con la mirada puesta en el doctorado

Actualmente, Catalina se desempeña como docente en la universidad Finis Terrae y es ayudante de investigación del Centro de Economía y Política Regional  (CEPR) en la UAI de Viña. “Ahí aplico día a día más de la mitad de las cosas que aprendimos en el magíster, es pura investigación y vivo con mis apuntes de clases en el escritorio, porque siempre me hacen falta. Además, tengo un proyecto personal con unos amigos de un café teatro en Valparaíso, que se llama Valparaíso Profundo, en que trabajamos con fondos del Ministerio de Cultura y las Artes.”

Después de egresar del magíster trabajó por unos meses en el mundo privado, pero se dio cuenta casi inmediatamente que no era para ella. “Dicen que uno termina odiando su tesis pero la verdad es que a pesar que había días complicados disfrutaba muchísimo investigando, así que me di cuenta que eso era lo que quería hacer y para ser una investigadora seria en una universidad hay que doctorarse, así que ahí nació la idea y me cambié de trabajo pensando en llegar a doctorarme algún día.”

Todo lo que hizo de ahí en adelante fue pensando en su CV para la postulación al doctorado. ¿Por qué optó por Alemania? Catalina cuenta con esa nacionalidad, por lo que para ella es más sencillo llegar allá. Tiene una red de apoyo y las universidades son gratuitas. “Además así mi pololo (¡y futuro esposo ahora!) puede llegar conmigo y trabajar, mientras que si hubiera ido a EE.UU, hubiera sido súper difícil para él conseguir permiso de trabajo.”

¿Cómo se ve en el futuro? No lo tiene tan claro, pero dice que espera seguir trabajando en los temas que se ha desempeñado hasta ahora y que le encantan, que son economía de la educación, género, laboral y migración.

Conoce más del Magíster en Economía de la Universidad Adolfo Ibáñez, AQUÍ.

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