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Bancos sólidos para la recuperación económica

3 de Noviembre 2020 Noticias
Bancos sólidos para la recuperación económica

Seminario organizado por el CFE y CGD abordó recomendaciones de política pública basadas en reporte del sistema financiero de la región.

El Centro de Finanzas Empresariales (CFE) en conjunto con el Center for Global Development (CGD) organizaron el seminario “Bancos Sólidos para la Recuperación Económica: Recomendaciones de Política en Tiempos de Coronavirus”, dedicado a la presentación y discusión del informe del mismo nombre, elaborado por el grupo de trabajo del CGD y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Tenemos una crisis de salud y económica; agregar una crisis financiera simplemente haría más profunda la recesión, demoraría la recuperación y aumentaría el impacto sobre las familias, especialmente las más pobres”, afirmó en su introducción Liliana Rojas-Súarez, Directora de la Iniciativa Latinoamericana y Senior Fellow del CGD.

“El propósito de este reporte es adelantar recomendaciones a los hacedores de política económica para asegurarse de que los bancos sean parte de la solución del problema”, agregó.

Una de las primeras preguntas que se planteó el informe -explicó la experta- fue si la mayor credibilidad de los bancos centrales permite mayor libertad en la compra de activos públicos y privados en mercados primarios.

“La respuesta de este reporte es que no, que preservar la credibilidad e independencia de los bancos centrales es mucho más importante. Hemos visto ya que en muchísimas situaciones en el pasado en América Latina el financiamiento monetario de los déficit fiscales solamente ha traído problemas y ha generado crisis… Entonces, en el momento en que uno considera la compra del banco central de activos, bonos del gobierno, debería ser solamente en los mercados secundarios (…) Además, solo en casos extremos en los cuales haya problemas de liquidez muy fuerte en mercados críticos del sector privado (…) Pensamos que es preferible buscar el apoyo del FMI y los organismos internacionales, que debilitar los balances de los bancos centrales absorbiendo las deudas del sector público y privado”, señaló.

“Otro tema que cubrimos en el reporte es el riesgo de las corporaciones en tanto su endeudamiento externo”, continuó la especialista. “Antes, los problemas de descalce de monedas se consideraban como un problema que solamente enfrentaban las corporaciones que estaban en los sectores no transables. Lo que ha sucedido con esta crisis es que, dado el desplome del comercio internacional, muchos de los exportadores han perdido sus fuentes de ingreso en dólares. Estas mismas empresas son clientes de los bancos locales, entonces hay un problema que también se extiende hacia los que reciben ingresos en dólares… Nuestra recomendación es que los bancos centrales deben estar segurísimos de que todas las transacciones denominadas en moneda extranjera deberían ser reportadas. Y algo muy importante, sobre todo en varios países de la región es la utilización de regulaciones macro prudenciales para evitar el sobreendeudamiento de las corporaciones”, añadió.

El reporte también profundizó en la implementación de suspensiones o postergaciones de pagos de deudas en la gran mayoría de los países de la región. El problema -afirmó Rojas- es que en muchos casos no se están requiriendo provisiones adicionales. “Los bancos continúan reportando préstamos que tienen suspensión de pagos como que estuvieran en perfecto estado… Si esta suspensión tiene un período de duración muy largo, puede resultar en una pérdida de información muy importante no solamente para los bancos sino para los supervisores, sobre el verdadero riesgo de los deudores (…) Existe un problema de solvencia que se está tratando como que fuera de liquidez. Eso es bastante grave, por lo tanto, nuestra recomendación es, primero, que las suspensiones de pagos deberían ser muy bien definidas y temporales”.

“Pensamos que provisionar es absolutamente importante y que debería hacerse en base a las pérdidas esperadas (…) Si los controles de capital como resultado de estas provisiones disminuyen no importa, mientras se comunique que este es justamente el momento de usar los colchones. El desafío por supuesto, es que mientras se está perdiendo este capital, debe haber planes para recuperarlo y esta recuperación tiene que estar fuertemente seguida. Y por supuesto, mantener la independencia del supervisor es absolutamente clave”, concluyó.

Garantías, otros instrumentos, resolución bancaria e inclusión financiera

Por su parte, Andrew Powell, Asesor Principal del Departamento de Investigación del BID, ahondó en cuatro temáticas adicionales abordadas por el informe: garantías y otros instrumentos, sistemas de resolución bancaria e inclusión financiera.

Sobre la primera, afirmó que muchos países han implementado programas de garantías, incluido Chile. “Las garantías son potencialmente muy útiles como instrumento para enfrentar la situación que tenemos, donde las firmas están muy afectadas por la crisis y la falta de demanda, y para que las firmas puedan sobrevivir. Pero hay algunos trade-offs que vale la pena revisar. Por ejemplo, si la garantía es de 100% del valor del préstamo, eso puede quitar los incentivos de los bancos al analizar los riesgos de sus clientes y aumentaría el riesgo para el Estado, dado que muchos de los préstamos pueden terminar en default. Eso sería ineficiente y también generaría un pasivo muy importante fiscal para el gobierno… Si la garantía no es cerca del 100%, dada la situación con mucha incertidumbre, eso puede implicar riesgos elevados para los bancos, entonces es posible que no tengan mucho incentivo para tomar este riesgo y prestar con la garantía”.

“Hay otros riesgos porque los bancos conocen mucho mejor a sus clientes que las autoridades y quienes están ofreciendo las garantías, entonces también está la posibilidad de una selección sesgada entre todos los préstamos que los bancos tienen en sus portafolios”, agregó.

¿Cuáles son las recomendaciones del grupo de trabajo en este sentido?

“En primer lugar, los programas de garantías deben de ser transparentes y las autoridades tienen que tener reservas contra las pérdidas… Segundo, se tienen que monitorear muy bien estos programas para que estén funcionando bien y los resultados sean los que uno espera y los bancos no están seleccionando los préstamos en una manera sesgada. Tercero, pensamos que las garantías deben ser parciales y por eso pensamos que es un muy buen instrumento cuando los riesgos no son tan elevados, y probablemente es un buen instrumento cuando hay cierta información sobre las empresas y las empresas son de cierto tamaño”, acotó.

A continuación, el experto del BID expuso otros instrumentos que pueden ser de utilidad en situaciones diferentes, fases más avanzadas de la pandemia u otro tipo de empresas.

Haciendo referencia a los sistemas de resolución bancaria, Powell afirmó que “es claro que los sistemas financieros van a tener más estrés en los próximos meses, cuando terminen los programas de reestructuración de préstamos y la ayuda con las garantías… Muchos países tienen un sistema de resolución bancaria mejorada en los últimos años, pero no todos son 100% operacionales y también en algunos países hace falta un área importante, que es la protección para los supervisores de bancos… Entonces, ¿cuáles son las recomendaciones? Asegurar que el sistema de resolución bancaria está funcionando bien, que es 100% operacional y que sí hay protección para el supervisor. Y, por último, que los bancos centrales y las superintendencias entiendan cuáles son los riesgos bajo esta situación donde la información sobre la naturaleza de los préstamos puede ser no ideal”.

Finalmente, el asesor del BID se refirió a la inclusión financiera. “Hay muchos países que están expandiendo los programas de transferencias sociales y experimentando con nuevas formas de entregar estas transferencias a sus receptores. Esta puede ser una manera muy interesante para mejorar la inclusión financiera”, incorporando además mayor educación al respecto.

Aportes a la discusión

En la segunda parte de la actividad, destacados panelistas invitados compartieron sus miradas sobre el reporte presentando. Primero fue el turno de Rodrigo Vergara, Investigador Senior del Centro de Estudios Públicos (CEP) y ex Presidente del Banco Central de Chile, quien centró su análisis sobre tres ejes: política fiscal, política monetaria y regulatoria.

“En mi opinión, en esta crisis, que es una crisis real, la clave -aunque todas son muy importantes- está en la política fiscal… ¿Por qué? Porque es una crisis real que afecta muy directamente a hogares y personas. Esta no es una crisis de una corrida bancaria donde el rol del banco central como prestamista en última instancia es muy significativo, esta es una crisis real que afecta los ingresos de las personas. Pensemos en las personas, en los hogares: simplemente se les dice que no pueden salir, ir a trabajar, generar ingresos”, afirmó. “En cualquier democracia, yo no puedo simplemente decirle eso a las personas y no ayudarlos, sobre todo si tengo posibilidades de hacerlo. Es por eso que los programas fiscales de apoyo a los hogares son tremendamente importantes”.

A continuación intervino Christian Larraín, ex Vicepresidente de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). “Desde mi punto de vista, el problema que enfrentamos es que estamos con una pandemia de magnitud incomparable a nivel mundial en los últimos 100 años y que hasta el día de hoy tiene una incertidumbre respecto a su duración y profundidad… Siguiendo a Frank Knight, a diferencia del riesgo, la incertidumbre no se puede modelar y esto hace particularmente complejo para los bancos modelar los riesgos. Entonces, una gestión de riesgos responsable de cualquier entidad financiera que tenga una buena gestión va a ser en este escenario conservadora, lo que va a hacer que los bancos naturalmente, desde la lógica de sus propios incentivos, tiendan a prestar poco y a acumular liquidez”.

Larraín agregó que, en este contexto, el objetivo de política pública es “facilitar la continuidad de los servicios financieros a la población, mantener la fluidez del crédito, sin afectar la solvencia de los bancos. Este es un problema de difícil abordaje y diría que está fuertemente determinado por tres elementos: las condiciones iniciales de solvencia bancaria, anclaje inflacionario y solvencia fiscal”.

En la última parte de su intervención, el especialista abordó el objetivo de reactivación, de estabilidad financiera y de estabilidad de los pagos y de los precios, y la coordinación entre éstos y las instituciones e instrumentos a cargo de su gestión.

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