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Andrea Repetto analiza las razones de la crisis social y de representatividad

28 de Octubre 2019 Noticias Profesores

La académica de la Escuela de Gobierno, Andrea Repetto analizó las razones de la crisis social y los problemas de representatividad que están presentes en las movilizaciones que hoy ocurren en Chile, en una entrevista a  Diario La Segunda.

Las declaraciones de principios de octubre del Presidente Sebastián Piñera a Mega aún resuenan: Chile como un oasis de democracia estable y economía creciente, en medio de una Latinoamérica convulsa de manifestaciones sociales. Sus afirmaciones han sido objeto constante de ironías —dentro y fuera del territorio nacional— en esta semana de movilizaciones a lo largo del país y que la economista más destacada de 2018, según “El Mercurio”, Andrea Repetto, no deja escapar.

“Chile no es, después de todo, un oasis en la región” dice la también presidenta de la Fundación para la Superación de la Pobreza y miembro del directorio de Espacio Público. Repetto, también directora de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez, ha sido una figura recurrente en los gobiernos de Bachelet y de Piñera para conformar los consejos asesores en materia de reforma previsional, empleo, o conflictos de interés y corrupción, entre otras. Desde esa vereda, defiende las políticas macroeconómicas del país que, según explica, “han traído estabilidad y crecimiento”, pero también reconoce que esto no ha venido de la mano con oportunidades para toda la población. “Crecer es importante, pero no basta para incluir a todos”, admite.

  • El Gobierno ha dicho reiteradamente que el problema de la desigualdad se acarrea desde mucho antes. ¿Realmente las autoridades no vieron venir este conflicto? ¿ Están tan desconectadas de la realidad?

Los problemas de desigualdad en el país no son solo económicos, sino también de trato, de dignidad, de acceso a los espacios de participación y a las oportunidades. Estos problemas se conocen desde hace décadas. Los han planteado las organizaciones sociales que trabajan con las personas y comunidades en vulnerabilidad, y los han estudiado y sistematizado muchos desde la academia, centros de estudios y organismos internacionales. O no se vieron desde la élite o de veras se pensaba que las políticas que estábamos implementando eran las apropiadas para abordar estos problemas. Este estallido dejó en evidencia una vez más la crisis de representatividad, pero también la profunda falta de confianza de la ciudadanía con la clase política.

  • ¿Cómo se recupera o genera esa confianza? Y ¿ cuáles debiesen ser los pilares de un nuevo acuerdo social?

El deterioro de la confianza de la ciudadanía hacia las élites se ha vuelto evidente desde hace ya un tiempo. Basta con revisar cómo ha evolucionado la opinión de las personas respecto de las instituciones del Estado, las empresas y los partidos políticos en las últimas dos o tres décadas. Igualmente grave es que existe desconfianza entre nosotros mismos, entre los ciudadanos. La confianza se recupera con gestos, reconociendo lo que no se hizo bien o lo que se dejó de hacer, y reaccionando con prontitud y sinceridad. También siendo eficaces en proveer respuestas adecuadas a las problemáticas, y, por cierto, permitiendo que las personas puedan participar más directamente en la solución de los problemas que les atañen.

  • ¿Crees que las medidas anunciadas por el Presidente sean suficiente para calmar un movimiento social de esta envergadura o se necesitaban cambios más profundos?

Es un primer paso, una agenda corta en lo social, acompañada de un cambio de tono. Este primer paso tendrá que ser acompañado de gestos políticos, de una agenda corta también en ese ámbito, que permita destrabar la situación actual y avanzar hacia reformas más estructurales.

  • Entre las medidas anunciadas por el Presidente está el aumento del impuesto a la renta de quienes perciben más de $8 millones al mes, pero sigue sin tocar las utilidades de las grandes empresas. ¿Qué te parece esto?

Subir la tasa marginal máxima del Global Complementario y reintegrar los impuestos al mismo tiempo es volver al sistema tributario que teníamos antes de 2014. Va a ser un impuesto que principalmente pagarán trabajadores dependientes de altas rentas, que no tienen acceso a los beneficios tributarios con los que cuentan las rentas más altas del capital para evitar su pago.

  • En ciertas encuestas y estudios, el empleo, la falta de ofertas laborales y la cesantía aparecen como algunas de las mayores preocupaciones de las personas. ¿Por qué le ha costado tanto al Gobierno cubrir este ítem que fue una de las grandes promesas durante su campaña?

La economía chilena ha reducido su capacidad de crecimiento tendencial. Ello es natural para la fase de desarrollo que hemos alcanzado. Para lograr expansiones mayores, que vengan de la mano de más empleo, debemos hacer esfuerzos nuevos, con mayor énfasis en la productividad.

  • El modelo neoliberal se cuestiona hace muchos años, pero según sus críticos se está profundizando. ¿Por qué crees que las políticas sociales y tributarias no tuvieron efecto en paliar la desigualdad?

La política tributaria no está diseñada en Chile para redistribuir. Después de descontar impuestos, la distribución de los ingresos queda prácticamente intacta. Esa es una herramienta que como sociedad no hemos sabido o, tal vez, no hemos querido, utilizar para enfrentar las inequidades. Por otra parte, nuestra política social está excesivamente focalizada en muchos ámbitos y hace pasar a las personas y familias por una burocracia que no es digna. También ha entregado demasiado espacio al mercado en ámbitos que no son propios del mercado, como lo es la educación.

  • Has asesorado al Ejecutivo en materias estrechamente relacionadas con este levantamiento: equidad, conflictos de interés, corrupción. ¿Cuál es para ti el más grave o urgente de estos temas?

Las inequidades toman muchas formas, en la diversidad territorial, la distinta calidad de las escuelas y de la salud a las que se puede acceder, las pensiones insuficientes, la violencia de género, el maltrato. Y también evolucionan en el tiempo. Hoy el cambio climático, la escasez de agua, el deterioro medioambiental, son algunas de las nuevas formas que toma la pobreza. No pareciera que estuviésemos suficientemente atentos a estas vulnerabilidades, a responder a ellas con eficacia.

  • Has dicho que parte de la desigualdad económica en Chile se explica por la falta de equidad de género; sin embargo, en términos de las demandas sociales, en Chile vemos ambos temas como discursos y causas separadas. El año pasado durante el mayo feminista, nadie hablaba de distribución de la riqueza. ¿Nos podrías iluminar sobre cómo convergen estos dos factores?

Christine Lagarde dijo en un panel hace un tiempo que “la desigualdad es sexista”. Una parte relevante de nuestra desigualdad económica y social se relaciona con equidad de género. Las mujeres tienen menor acceso a las oportunidades y enfrentan con más frecuencia la violencia y el maltrato, entre otros. Reparar la inequidad social pasa por reparar la inequidad de género.

  • Eres economista de la UC, doctorada en el MIT y académica de la UAI. Personalmente, ¿cuál crees que es el rol de académicos como tú y de organizaciones como la Fundación para la Superación de la Pobreza y Espacio Público en crisis políticas de este tipo?

Las universidades, los centros de estudio, las organizaciones de la sociedad civil debemos ponernos a disposición del país, con nuestro conocimiento, con nuestra capacidad de convocar, con la capilaridad que tenemos en los territorios y en las distintas comunidades. Debemos ser capaces de escuchar y de crear espacios de diálogo más abiertos.

Fuente: La Segunda.

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