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Alumnos de Derecho y abogados constitucionalistas discutieron sobre la necesidad de una nueva Constitución

25 de Mayo 2016 Noticias

Este lunes 23 de mayo se llevó a cabo la mesa redonda “¿Necesita Chile una nueva constitución?” organizada por el Centro de Alumnos de la Facultad de Derecho de la UAI.

En el contexto del proceso constituyente que se está llevando a cabo según el programa de gobierno de Michelle Bachelet, los alumnos invitaron a destacados abogados constitucionalistas a discutir si se necesita un nuevo texto que establezca las bases de un nuevo ordenamiento jurídico o no.

Fue el decano de la Facultad, Ramiro Mendoza quien moderó la conversación entre Fernando Atria de la Universidad de Chile, Sebastián Soto de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Rodrigo Correa, de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Al empezar la actividad, el decano comentó que históricamente, las constituciones han sido un referente político poco aplicable desde el punto de vista del derecho de las personas, significando con ello que no ha sido una referencia para las acciones que permiten llevarla al ejercicio práctico.

A continuación, Fernando Atria tomó la palabra para decir: “Cuando el ciudadano dice que necesita una nueva constitución no habla del texto, sino de la configuración del poder en su modo de ejercicio. El punto aquí, es una nueva constitución pero bajo un nueva nueva forma en el ejercicio de poder”, añadiendo luego respecto a la constitución de 1980, “ esa decisión fue una decisión de neutralización, y que sigue perfectamente vigente; la constitución existe para impedir grandes reformas porque es la lógica del poder de la neutralización lo que la deslegitima, porque las demandas de trasformaciones no se pueden realizar”.

Sobre la asamblea constituyente, idea que defiende el académico, éste sostuvo, “el problema es la neutralización política y esto va a durar mientras se pretenda reformar (la constitución) bajo los mismos mecanismos que aparecen allí. Chile necesita con urgencia una nueva constitución y para garantizar que tenga una nueva forma genuina de ejercitar el poder debe ser a través de una Asamblea Constituyente”.

Luego, fue el turno del académico UAI, Rodrigo Correa, quien afirmó, “aquellos que se sientan representados por el modelo económico, entiendan que eso no es suficiente para legitimar la constitución. Hay que asumir que sí existe un problema pero es una error con consecuencias políticas peligrosas atribuirle los problemas de la constitución a su origen en dictadura”, y más tarde continuó, “hay dos órdenes de problemas: el primero es que es un defecto de las instituciones constitucionalizarlo todo. Este proceso de engrosamiento que ha iniciado el Gobierno puede prolongar esta crisis a futuro. El segundo es que el sistema ha generado un Gobierno irresponsable, débiles en sus respuestas políticas y no conducentes a resolver los problemas que tenemos hoy”.

Finalmente, Sebastián Soto comentó, “parece que el origen no es tanto el problema. El contenido de la constitución es el problema porque neutraliza pero esa es la esencia del constitucionalismo. Ambos bandos deben tener el poder, y eso no lo decía (Jaime) Guzmán. Entonces si la constitución logra neutralizar algunas decisiones, va acorde a que la constitución son pactos más o menos compartidos”.

Pese a rebatir en este punto al profesor Atria, sí estuvo de acuerdo con el punto del profesor Correa respecto a constitucionalizarlo todo, “el problema puede ser que hay demasiadas materias constitucionalizadas que terminan neutralizadas”.

A lo que agregó, “hay un mito en torno a la constitución que ha sido como una camisa de fuerza para las políticas de la izquierda; el problema no es de origen, ni de constitución, ni de afectos; el problema es que enfrentamos un cuestionamiento al modelo de desarrollo que adquiere ropajes constitucionales pero no es algo que se resuelva con la constitución porque la idea de (Jaime) Guzmán de la subsidiariedad la ha matado. Las constituciones son cuerpos vivos que se adaptan más o menos a las realidades sociales. Por eso, tal vez no deberíamos discutir sobre la constitución y sí sobre el modelo”.

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